Hoy, 6 de mayo, se cumplen 227 años del nacimiento del filósofo alemán Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832). Este autor influyó en José Martí, quien tuvo su «revelación de Nuestra América» en Guatemala (1877-1878). Durante esa estadía realizó una síntesis que llamó «Filosofía de relación», con la cual sistematizó su ideario político, educativo y cultural. En sus Apuntes para sus clases de Filosofía en la Escuela Normal de Guatemala, el apóstol situó a Krause en el fiel de la balanza entre las posiciones encontradas de la filosofía subjetiva y la filosofía objetiva: «Yo tuve gran placer cuando hallé en Krause esa filosofía intermedia, secreto de los dos extremos, que yo había pensado en llamar Filosofía de relación».
La idea martiana de la unidad latinoamericana proviene del «Ideal de la Humanidad» de Krause. Es un internacionalismo que toma en cuenta el valor intrínseco de los individuos y de las naciones al apelar a la noción de «autonomía» y al principio de «federación». Esto permitió que Martí vislumbrara la ruta a seguir para que Cuba obtuviera una libertad plena y con ella el continente lograra el equilibrio. Estos fines se nutrieron del «humanismo social y de una filosofía de la dignidad».
El cubano manifestó el sentido latinoamericanista de su vida y de su obra en la carta que dirigió a Valero Pujol, director del periódico El Progreso, fechada el 27 de noviembre de 1877 en la ciudad de Guatemala: «Vivir humilde, trabajar mucho, engrandecer a América, estudiar sus fuerzas y revelárselas, pagar a los pueblos el bien que me hacen: este es mi oficio. Nada me abatirá; nadie me lo impedirá».
La actualidad del krausismo es similar a la vigencia de las preocupaciones martianas, las cuales mantienen la frescura en un tiempo de crisis de las ideologías en que se reniega de las posibilidades de la utopía y se proclama el triunfo definitivo de la democracia liberal, como signo inequívoco del «fin de la historia».
La opción martiana se encuentra vigente ante el exacerbamiento de la dependencia externa, el colonialismo interno y, lo que es peor, la agudización de la auto-colonización en los países latinoamericanos. El escritor cubano Alejo Carpentier señala que Martí continúa respondiendo «a todas las preguntas que sobre nuestra América nos hacemos cada día».