Casi nueve años después del final de la guerra, los albanokosovares se disponen a proclamar, probablemente el domingo o el lunes, la independencia de la provincia del sur de Serbia de mayoría albanesa, que Estados Unidos y europeos deberían reconocer rápidamente.
Según diferentes fuentes de Pristina, la declaración unilateral de independencia debería producirse justo antes de una reunión prevista el lunes de los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE), que espera mostrar una relativa unidad sobre el reconocimiento.
Estados Unidos y varios países grandes de la Unión Europea (Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia) han expresado su intención de reconocer rápidamente la independencia de Kosovo después de la proclamación.
Otros seis país europeos no lo harán en un futuro cercano para no alentar separatismos (Chipre, España, Bulgaria, Eslovaquia, Grecia, Rumania).
Serbia, Rusia y los serbokosovares (algo menos del 10% de la población de la provincia) anunciaron que rechazarán una independencia que consideran ilegal.
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá hoy con carácter de urgencia, requerido por Rusia y Serbia, para discutir «los peligros» que encierra la inminente declaración de independencia de la provincia serbia.
El primer ministro serbio, el nacionalista Vojislav Kostunica, reiteró el martes que Serbia «anulará» la proclamación. El presidente serbio Boris Tadic, reelegido hace dos semanas, advirtió que «las relaciones ya no serán como antes» con los países que reconozcan a Kosovo.
Serbia propone una amplia autonomía a la provincia. Las autoridades kosovares se han comprometido a seguir el plan del mediador de la ONU, el finlandés Martti Ahtisaari, que preconizaba una independencia «bajo supervisión internacional», vetado por Rusia en el Consejo de Seguridad.
El primer ministro kosovar, Hashim Thaí§i, ha prometido una «nueva realidad» y repitió que la seguridad de los serbios y demás minorías estará garantizada en un Kosovo independiente, «patria de todos sus ciudadanos», insistió.
Thaí§i ha repetido que el proceso independentista se ha llevado adelante «en coordinación» con Estados Unidos y la UE.
A pesar de sus divisiones, la UE se dispone a mandar, sin el aval de la ONU, una misión de unos 2.000 europeos (sobre todo policías y juristas) encargada de «encuadrar» los primeros pasos de Kosovo hacia la independencia.
Esta misión debe tomar el relevo de la Misión de la ONU en Kosovo (MINUK), que administra la provincia desde 1999.
La Fuerza de la OTAN en Kosovo (KFOR), que cuenta actualmente con 16.000 hombres, a las órdenes de la OTAN, está encargada también desde 1999 de la seguridad en Kosovo. La OTAN anunció que permanecerá en ese territorio.
Como hipótesis posibles tras la proclamación de la independencia de Kosovo, aparecen una secesión del norte de Kosovo, donde viven 40.000 de los 100.000 serbios presentes en la provincia, y violencia o provocaciones desde ambos campos.
La KFOR advirtió que responderá «con firmeza a toda amenaza» contra la seguridad.
Pero el reto mayor será el de la viabilidad económica de la región más desheredada de los Balcanes.
La comunidad internacional ha gastado en Kosovo -reconstrucción, donativos, proyectos de desarrollo- de 2.000 a 3.000 millones de dólares anuales desde 1999 hasta 2004, según diversas evaluaciones oficiosas, que van hasta 11.000 millones contando las aportaciones de la diáspora albanesa.
El desempleo afecta a un 45% de la población y a un 70% de jóvenes. Un informe del Banco Mundial (BM) indica que un 37% de los dos millones de habitantes de Kosovo viven por debajo del umbral de la pobreza, con menos de 1,50 euros al día. Un 15% disponen de menos de un euro diario.
«Unos 1.300 millones de euros anuales se consagran a la seguridad y administración de Kosovo y 135 millones al desarrollo», indicó Ad Melkert, subsecretario general del El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). «Tenemos que invertir esta proporción», subrayó.
Los especialistas apuntan que el sector energético representa un rayo de esperanza. Las reservas de carbón de Kosovo se estiman en 15.000 millones de toneladas, las de minerales podrían ser varios miles de millones también.
«Las reservas de oro, níquel y cromo podrían ser superiores a las estimaciones», señaló con optimismo la Comisión independiente para Minas y Minerales en Kosovo tras un estudio que reveló la presencia asimismo de aluminio, cobre y zinc.