Afganistán, Kosovo y piratería centran cita ministerial de OTAN en Bruselas
Los ministros de Defensa de la OTAN se reunirán mañana y el viernes en Bruselas para discutir una eventual reducción de las tropas desplegadas en Kosovo y pronunciarse sobre una nueva misión contra los piratas somalíes, al tiempo que pasarán revista a su estrategia en Afganistán.
Los ministros de Defensa de la OTAN decidirán entre mañana y el viernes en Bruselas si recortan sustancialmente el número de tropas desplegadas en Kosovo, en una cita en la que también examinarán los preparativos militares para los próximos comicios afganos, claves para el país.
Sobre la mesa, los ministros estudiarán la propuesta de los jefes militares al mando de la fuerza de la Organización del Tratado del Atlántico norte (OTAN) en Kosovo, la KFOR, de reducir en un plazo máximo de dos años y por etapas el contingente actual de 13.800 militares hasta únicamente 2.300, indicaron fuentes diplomáticas.
Los mandos militares sobre el terreno estiman que la situación de la seguridad en Kosovo, territorio que declaró unilateralmente su independencia de Serbia en febrero de 2008, permite recortar las tropas hasta formar una presencia de disuasión.
El calendario sometido a los ministros de Defensa prevé que la KFOR, que este año cumple una década en Kosovo, cuente con 10.000 militares de aquí a enero de 2010. En una segunda fase, el número se reduciría a 5.700 antes de una tercera retirada, hasta los 2.300 que permanecerían en el territorio.
No obstante, esta fuerza de disuasión «permanecerá todo el tiempo que sea necesario», declaró esta semana el portavoz de la Alianza Atlántica, James Appathurai, descartando por el momento una retirada total.
Appathurai destacó «los progresos» logrados en Kosovo, en términos de seguridad, y las «capacidades crecientes» que están asumiendo las instituciones locales.
La independencia de Kosovo de Serbia, de mayoría étnica albanesa, marcó el inició de un periodo de transición para este territorio, que estuvo bajo administración de la ONU desde 1999, cuando la OTAN intervino militarmente para poner fin al conflicto con el entonces presidente yugoslavo Slobodan Milosevic.
Desde el despliegue progresivo en diciembre de 2008 de la misión europea de justicia y policía de la Unión Europea (UE) en Kosovo, la Eulex, varios países que contribuyen en la KFOR expresaron su deseo de retirarse de ésta.
España, uno de los cinco países de la UE que no reconoce la independencia de Kosovo, ya anunció el pasado marzo que sus 630 soldados integrantes de la KFOR regresarán a casa el próximo septiembre.
Gran Bretaña también se dispone a poner fin a su contribución, actualmente de 84 militares, según fuentes diplomáticas.
Durante la reunión en Bruselas, los ministros de Defensa de los 28 países miembros de la OTAN valorarán igualmente los preparativos para las elecciones presidenciales del 20 de agosto en Afganistán, para las que los aliados enviarán ocho batallones.
Unos 10.000 hombres, entre unidades de combate y logísticas, respaldarán a la Fuerza de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) de la OTAN, integrada por unos 61.000 efectivos de 42 naciones, para velar por la seguridad de los comicios en las que el presidente Hamid Karzai, se perfila favorito a la reelección.
España anunció el envío de 450 soldados para las elecciones, que formarán junto a Italia un batallón apostado en el oeste del país.
Más allá de la cita electoral, cuyo éxito o fracaso servirá para tomar el pulso de la eficacia de la ISAF en su lucha contra la insurgencia talibán y de la red Al Qaida, el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, volverá a emplazar a sus colegas europeos a ampliar su contribución en Afganistán.
«Nos gustaría que los europeos incrementaran sus esfuerzos, no sólo militares, sino también en reconstrucción, desarrollo y asistencia financiera», declaró Appathurai, reflejando la postura estadounidense.
El tercer pilar de la reunión estará consagrado a la posibilidad de crear una nueva misión para combatir a los piratas somalíes en el océano Indico, aunque fuentes diplomáticas aseguraron que esta idea todavía «está muy verde», por lo que no se espera en principio una decisión en ese sentido en Bruselas.