Kosovo busca reconocimiento internacional


Un hombre mayor de Kosovo llora durante una protesta cerca del puente que divide geográficamente a las etnias de esa región. Pese a declararse independiente, Kosovo ahora inicia su lucha por el reconocimiento internacional.

Kosovo emprendió hoy la batalla por lograr el reconocimiento internacional, un dí­a después se haberse proclamado independiente de Serbia, en una iniciativa unilateral que dividió a la Unión Europea y llevó a Rusia a tratar de invalidarla ante la ONU.


El primer ministro kosovar, Hashim Thaci, anunció que envió oficialmente una petición de «reconocimiento» de la independencia de Kosovo a «todos los gobiernos del mundo» y dijo que espera las primeras respuestas «en las próximas horas».

Se prevé que Estados Unidos y grandes paí­ses europeos como Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia le otorguen rápidamente reconocimiento diplomático, mientras los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE) se reuní­an hoy en Bruselas en un intento de encontrar un compromiso sobre la posición del bloque.

Seis paí­ses de la UE, entre ellos España, han dicho claramente que no reconocerán, al menos por el momento, una independencia que podrí­a servir de precedente a los separatismos en el mundo o en sus propios territorios.

«El gobierno español no va a reconocer el acto unilateral proclamado ayer por la asamblea kosovar y no lo va a reconocer porque no consideramos que respeta la legalidad internacional», afirmó el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel íngel Moratinos.

Pero el canciller de Eslovenia, Dimitrij Rupel, cuyo paí­s formaba parte como Kosovo de la ex Yugoslavia y actualmente está a cargo de la presidencia rotativa de la UE, afirmó que «muchos Estados miembros van a reconocer» al nuevo Kosovo independiente.

Mientras tanto, en Pristina los barrenderos limpiaban los restos de una larga noche de eurófica celebración.

Decenas de miles de personas estallaron en gritos de júbilo ayer en Pristina cuando el Parlamento kosovar aprobó la separación de Serbia, completando la violenta ruptura de la ex Yugoslavia, que sumió a Europa en un baño de sangre en los años 90.

«Somos ahora un paí­s independiente, libre, soberano y democrático», declaró el presidente del Parlamento, Jakup Krasniqi, mientras los legisladores firmaban el histórico documento que promete democracia, derechos humanos y respeto para los serbios y otros grupos minoritarios.

«La independencia de Kosovo tendrá significado sólo cuando sea reconocida por la comunidad internacional, y no cabe duda de que eso comenzará a ocurrir hoy», afirmó el diario kosovar Infopress en un editorial.

La supervivencia del paí­s más joven del mundo -pequeño, sin salida al mar y económicamente dependiente de la generosidad de Estados Unidos y la Unión Europea- depende en gran medida de quien lo respalde en la escena internacional.

Su independencia choca frontalmente con la oposición de Serbia, que considera a Kosovo como la cuna de su cultura y su religión, y de Rusia, el más poderoso aliado internacional de los serbios. Muchos otros paí­ses, que como España enfrentan movimientos independentistas, tiene también reservas al respecto.

Hoy se esperaban manifestaciones contra la independencia en varios enclaves poblados por la minorí­a serbia de Kosovo, mientras la fuerza de mantenimiento de la paz dirigida por Naciones Unidas continuaba en estado de alerta en todo el paí­s.

«Serbia reaccionó y reaccionará con todos los medios pací­ficos, diplomáticos y legales para anular este acto cometido por las instituciones de Kovoso», afirmó el presidente de Serbia, Boris Tadic.

Y en Nueva York, Rusia pidió la celebración de una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad, pero no consiguió el apoyo necesario para declarar «nula» la declaración de Kosovo.

Unas 10 mil personas murieron en la guerra de Kosovo, 1998-1999, durante la represión de los sepatistas de etnia albanesa por las fuerzas serbias. Una campaña aérea de la OTAN contra Serbia puso fin al conflicto.

España dijo no


España anunció hoy que «no va a reconocer» la independencia unilateral de Kosovo, al considerar que no respeta la «legalidad internacional», en medio del temor de que sirva de precedente a los separatismos en el Paí­s Vasco o Cataluña.

«El gobierno español no va a reconocer el acto unilateral proclamado ayer por la asamblea kosovar y no lo va a reconocer porque no consideramos que respeta la legalidad internacional», dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, al llegar a una reunión de cancilleres de la Unión Europea en Bruselas.

España ya habí­a manifestado su oposición a una declaración unilateral de la independencia de Kosovo, proclamada ayer por su Parlamento sin el acuerdo de Serbia, que se niega a perder esa provincia de mayorí­a étnica albanesa administrada por la ONU desde 1999.

El temor de España (así­ como el de Chipre, Grecia, Eslovaquia, Rumania y Bulgaria) es que la proclamación de Kosovo alimente nacionalismos en Europa y el resto del mundo.

En ese sentido, el gobierno regional del Paí­s Vasco estimó que la proclamación de independencia de Kosovo es una «lección» de cómo resolver los «conflictos de identidad».

En sus declaraciones en Bruselas, Moratinos no quiso vincular el caso de la provincia secesionista de Serbia con la situación en España: «No se puede comparar en absoluto la situación constitucional, polí­tica y jurí­dica española con lo que ocurre en los Balcanes», afirmó.

«El gobierno español siempre ha defendido el respeto de la legalidad internacional. Lo defendió cuando decidió retirar sus tropas de Irak, lo defiende ahora cuando se trata de una secesión de Estado», agregó el ministro, al recordar la decisión de su paí­s de abandonar en 2004 la coalición encabezada por Estados Unidos para derrocar al régimen de Saddam Hussein.

Moratinos explicó que la independencia de un paí­s puede darse cuando hay acuerdo entre las partes implicadas o una resolución en ese sentido del Consejo de Seguridad de la ONU, dos alternativas que «no se han dado en esta ocasión», por un lado a raí­z de la negativa de Serbia de perder su territorio, y por otro por el veto de Rusia en el máximo órgano de Naciones Unidas.

«Todo lo contrario, lo que se da en esta ocasión al no respetar la legaliad internacional es la división de la comunidad internacional, la división en el seno del Consejo de Seguridad, la división en el seno de la Unión Europea, y por lo tanto consecuencias que no sabemos cuáles serán para la región pero que no son las más beneficiosas», señaló.

Ante esta situación, España sometió hoy a sus socios de la UE un texto de conclusiones en el que mantiene su postura, aunque busca garantizar «el mayor grado de unidad en el seno de la Unión Europea» ante la cuestión de la Balcanes Occidentales de cara al futuro.

Este texto, al igual que otro presentado por la presidencia eslovena de la UE, eran analizados por los cancilleres europeos que buscaban un compromiso sobre la posición del bloque ante la independencia de Kosovo.