Kosovo acudía el sábado a las urnas para elegir un nuevo parlamento y autoridades municipales, un paso que la mayoría albanesa de esta región serbia espera que sea el último antes de la independencia.
Aproximadamente 1,5 millones de electores estaban convocados a las más de 2.000 urnas abiertas en la región hasta las 19H00 locales (18H00 GMT). El escrutinio era vigilado por 150 observadores del Consejo de Europa y 25.000 observadores locales.
Belgrado pidió a los aproximadamente 100.000 serbios de Kosovo que boicoteen el escrutinio, precisamente por considerar que representa un nuevo paso hacia la independencia.
Un contingente de unos 500 militares reforzó los casi 16.000 hombres de la Fuerza multinacional de paz de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico norte) en Kosovo (KFOR), desplegados en Kosovo desde el final de la guerra de los años 90.
La votación se produce mientras serbios y kosovares negocian, prácticamente sin esperanzas de un acuerdo, el estatuto definitivo de Kosovo, albanés en más de un 90%, y que la ONU administra desdes el fin del conflicto de 1998-1999 entre las fuerzas serbias y la guerrilla separatista.
Las negociaciones, dirigidas por una troika (un estadounidense, un ruso y un representante de la Unión Europea) deben en principio terminar el 10 de diciembre.
Los kosovares ya han anunciado que si no hay compromiso proclamarán unilateralmente la independencia.
Una nueva ronda negociadora entre serbios y kosovares está prevista para el próximo martes en Bruselas, tras tres reuniones cara a cara sin éxito.
«No tiene ningún interés saber por quién he votado. He votado por la independencia. Es el sentimiento de todos los kosovares. El nuevo parlamento, sea cual sea, actuará por la independencia», declaró Nerxhivane Dauti, un profesor desempleado de 32 años.
«Mi participación en estas elecciones es importante para demostrar a la comunidad internacional que estamos listos para la independencia», indicó Hamze Krasniqi, panadero de 46 años.
La tensión era sensible en el norte de la región, mayoritariamente serbia, en particular en Mitrovica, una ciudad étnicamente dividida en dos, donde viven 40.000 serbios en los barrios del norte y 80.000 albaneses en los del sur.
Un solo colegio electoral estaba abierto en Mitrovica norte, en una tienda regentada por un albanés.
La Misión de la ONU en Kosovo (MINUK) multiplicó los llamamientos para convencer a los serbios de que voten, y hasta organizó colegios electorales móviles, uno de ellos en la propia Mitrovica.
El Partido Democrático de Kosovo (PDK) del ex jefe guerrillero Hashim Thaci, y la Liga Democrática de Kosovo (LDK) del presidente Fatmir Sejdiu se disputan los 100 escaños destinados a los albaneses en el parlamento. Los 20 restantes están reservados a las minorías, serbios y no albaneses.
El parlamento que surja de estas elecciones deberá elegir al primer ministro, un cargo para el cual Thaci es favorito.
Según los sondeos, el PDK llega en cabeza, con el 31% de las intenciones de voto, seguido del LDK, fundado por el carismático presidente Ibrahim Rugova (fallecido en 2006), con un 29%.
Sin embargo, ni el PDK ni el LDK parecen estar en condiciones de alzarse con la mayoría absoluta, y por lo tanto deberán formar una coalición, como desea la comunidad internacional.
Esos dos partidos dominan la política kosovar albanesa, pero apenas pueden controlar la impaciencia de sus partidarios para alcanzar la independencia, lo que podría provocar brotes de violencia.