Kennedy y Nixon años después (I)


Estuve más que viendo, analizando una serie de fotografí­as y comentarios del debate televisivo entre John F. Kennedy y Richard M. Nixon, al final de la campaña presidencial de 1960. Ambos lucí­an en el mejor momento de sus vidas, motores de la fuerza que los movió desde el inicio de la posguerra en la carrera hacia la Casa Blanca.

Doctor Mario Castejón

John F. Kennedy, Senador por Massachusetts, se lanzó a la campaña por la Presidencia como el buque insignia de la familia con la bendición de su padre Joseph Kennedy «El Embajador», un hombre quien habí­a hecho fortuna en el bajo mundo contrabandeando licor durante la prohibición en los años treinta y luego dedicado parte de su vida para que uno de sus hijos fuera Presidente de los Estados Unidos de América. Richard Nixon, un cuáquero de clase media emergente era originario de Yorba Linda un pueblito de California en donde su padre poseí­a una tienda de comestibles y la familia pasó estrecheces y penurias para salir adelante y únicamente Richard pudo asistir a la Universidad, su niñez siempre estuvo matizada por las limitaciones cercanas a la pobreza.

La Televisión al principio de los sesentas en Guatemala, presentaba sus programas en blanco y negro y en la pantalla el escenario lucí­a más deslucido, sin embargo los tonos blanco y negro resaltaban las tomas de primeros planos que abundaron en ese debate. Ambos contendientes se veí­an y enérgicos y rápidos en sus respuestas y poseí­an un bagage de conocimiento y experiencias de los asuntos de estado que atraí­a a la audiencia.

Kennedy de familia adinerada, un héroe de la batalla del Pací­fico era recordado cuando su lancha PT fue alcanzada por un torpedo japonés y con sus hombres a `quienes el ayudo a sobrevivir estuvieron a la deriva en el mar hasta ser rescatados. Habí­a sido electo congresista en 1946 y después electo Senador por Massachusetts en donde se forjó una carrera a la Presidencia a través de su desempeño exitoso como Senador y de una vida pública activa en la que se lució cortando cintas simbólicas y pronunciando conferencias en toda clase de eventos a nivel nacional . Richard Nixon por su parte, vení­a de ser dos veces Vicepresidente del Gobierno del General de cinco estrellas Dwight Eisenhower, héroe de la II Guerra Mundial y Comandante en Jefe del Ejército Aliado durante la invasión a Europa. El gran Ike habí­a seleccionado a Nixon por conveniencias partidarias pero al cabo del tiempo llegó a valorarlo y lo invitó a acompañarlo en su segundo mandato. Nixon igual que Kennedy, se habí­a iniciado en el Congreso en 1946 y de ahí­ saltó al Senado y a la Vice Presidencia , sin saberlo durante 14 años ambos hombres cruzaron sus pasos por los corredores del Capitolio en la búsqueda de gloria y de poder.

La forma como los asesores de Kennedy manejaron el puntaje en el mencionado debate Presidencial lo favoreció y su triunfo es lo que escuchamos por muchos años y lo que se vendió al público, sin embargo biógrafos y analistas desapasionados incluso demócratas, coinciden actualmente en señalar que el debate lo ganó Nixon por estrecho margen pero la gente de Kennedy supo manejar los resultados y la prensa lo favoreció. La sombra del clan Kennedy persiguió a Nixon toda su vida como una maldición y de muchas maneras el resultado final de su carrera polí­tica con Watergate estuvo ligado a una intriga del último de los Kennedy, Edward el hijo menor quien habí­a perdido su oportunidad de llegar a la Presidencia tras un «affaire» desgraciado en 1969 cuando viajába un fin de semana con su secretaria muriendo ésta ahogada en Chappaquiddick un riachuelo de Nueva Inglaterra, al caer el vehí­culo de un puente mientras Kennedy huí­a del lugar. Siendo Nixon Presidente enví­o a Jack Caulfield un asistente ad hoc de la Casa Blanca para investigar el hecho y sepultar polí­ticamente a Kennedy a quien veí­a surgir amenazante para su re elección . Como correspondencia en 1973 cuando Nixon era Presidente fue Edward Kennedy el hombre quién facilitó el nombramiento de Archibald Cox, un Fiscal Especial con poderes y presupuesto ilimitados para investigar a Nixon en el espionaje de Watergate .

No solamente los resultados del debate televisivo entre Kennedy y Nixon fueron cuestionados, también fue cuestionado el resultado electoral en aquel momento y al paso de los anos todo parece indicar que Nixon ganó la elección, el resultado tan estrecho: 49.7 para Kennedy y 49.5 para Nixon permití­an que una pequeña cantidad de votos en aquel universo electoral hiciera la diferencia y Kennedy fuera el ganador.En su libro Kennedy y Nixon, Christopher Matthews, un autor y periodista cuya carrera- como vocero de Thomas O»Neill Jr y luego co autor de la mayorí­a de los discursos del presidente Jimmy Carter y Asistente Personal del Senador Muskie- lo sitúa claramente en el ala demócrata, pone en duda y senala que Kennedy no le ganó la elección a Nixon en 1960. El grito de fraude lanzado en voz alta por el Partido Republicano fue hábilmente acallado por los estrategas de la familia Kennedy y por el Partido Demócrata. Al cabo de los años se supo que en varios distritos electorales y seguramente en dos de ellos Texas y Chicago, funcionaron los llamados «cementerios de votos». En el caso de Texas la mano de Lyndon B. Johnson Vicepresidente de Kennedy hizo posible la manipulación, Johnson toda su vida fue un polí­tico rudo acostumbrado a los golpes bajos y esto lo demostró en su Presidencia dice Mattews cuando intervino teléfonos de sus opositores anos antes que Nixon lo hiciera en Watergate. (continuará)