La Policía keniana mató hoy a dos personas en Nairobi, en el segundo día de nuevas protestas contra la reelección del presidente Mwai Kibaki, cuestionada también ahora por la Commonwealth.
Dos personas habían muerto ayer, en la primera de las tres jornadas de protesta convocadas por la oposición.
La situación se mantuvo relativamente en calma durante hoy en la mañana, pero se degradó a media jornada, cuando la Policía dispersó con disparos al aire y gases lacrimógenos a manifestantes en las ciudades occidentales de Kisumu y Eldoret y en el barrio de chabolas de Mathare, en la capital.
En este último lugar, «dos personas resultaron muertas (…) por la Policía «, declaró bajo el anonimato una fuente humanitaria.
«Estamos en medio de una crisis», apostilló.
Centenares de partidarios de Raila Odinga, oficialmente segundo en los comicios presidenciales del 27 de diciembre, se enfrentaron a las fuerzas del orden lanzando piedras al tiempo que reclamaron «la paz pero únicamente con solidaridad».
Desde las elecciones, Kenia, hasta ahora considerado un islote de estabilidad en el este de ífrica, se ha sumido en una crisis que ha dejado al menos 700 muertos y unos 200 mil desplazados.
Estos nuevos enfrentamientos coinciden con nuevas críticas procedentes del extranjero, cuestionando la validez de las elecciones.
La Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth) denunció hoy que el procedimiento de recuento de votos no fue acorde con las normas internacionales, al publicar en Londres su informe final.
El documento denuncia que la Comisión Electoral de Kenia «no logró establecer la integridad del procedimiento de recuento de votos, por lo que puso en duda la validez de los resultados electorales».
Por ello, el Grupo de Observadores de la Commonwealth concluyó que el proceso iniciado «tras el cierre de las mesas electorales no fue acorde con las normas internacionales», señaló en un comunicado el secretario general de la Mancomunidad, Don McKinnon.
McKinnon subrayó que la Commonwealth está dispuesta a trabajar con Kenia para «reconstituir» la Comisión Electoral conforme a las normas de la Mancomunidad con el fin de que ésta recobre la «confianza política y pública».
Hoy, grupos de jóvenes erigieron barricadas en el suburbio de Kibera en Nairobi, en Eldoret y en el barrio mísero de Manyatta en Kisumu, impidiendo a los vehículos acceder al centro de la ciudad, desierto.
«Estamos aquí para expresar nuestra cólera contra la Policía que disparó a nuestros colegas inocentes que reclamaban el respeto de sus derechos», explicó Walter, un manifestante en Kisumu.
En el primero de tres días de manifestaciones convocadas por la oposición, que denuncia que los comicios fueron fraudulentos, la Policía mató ayer a dos personas en esta ciudad del oeste del país.
El Movimiento Democrático Naranja (OMD), de Odinga, «condenó en los términos más virulentos la ejecución despiadada (por la Policía ) de un joven que se manifestaba pacíficamente en Kisumu», ayer.
Pese a la represión policial, la oposición instó hoy a continuar las manifestaciones, previstas hasta mañana.
Las protestas «prosiguen y no vamos a sentirnos intimidados ni a cesar hasta que alcancemos nuestro objetivo», aseguró el secretario general de la ODM, Anyang Nyongo.
Para el gobierno, «la principal intención de la oposición es destruir el modo de vida de los kenianos», declaró su portavoz, Alfred Mutua.
La movilización opositora de ayer fue sin embargo menos multitudinaria que en ocasiones precedentes y el número de víctimas menos mortífero, comparado por ejemplo con el pasado día 3, cuando murieron nueve personas, de las cuales al menos seis a manos de la Policía .
Walter
manifestante en Kisumu