Karubi denuncia que manifestantes fueron violados en la cárcel


El candidato reformista iraní­ Mehdi Karubi denunció hoy que mujeres y hombres detenidos en las manifestaciones postelectorales fueron violados en la cárcel, en tanto que las autoridades siguieron denunciando la injerencia occidental en asuntos internos del paí­s.


«Una determinada cantidad de personas detenidas afirmaron que mujeres jóvenes habí­an sido salvajemente violadas», escribió Karubi en una carta de la cual obtuvo una copia hoy.

«También hombres jóvenes fueron salvajemente violados (…) y desde entonces sufren una depresión y serios problemas psicológicos y fí­sicos», agregó.

Esta carta fue enviada el 29 de julio al ex presidente iraní­ Akbar Hachemi Rafsanyani, que dirige el Consejo del Discernimiento la Asamblea de Expertos, dos instituciones clave del régimen islámico iraní­.

Karubi dio un plazo de diez dí­as para obtener una respuesta y aclaró que de lo contrario darí­a a conocer la misiva públicamente. La carta fue publicada en el sitio internet Etemad Melli, pero luego fue retirada.

El ex presidente Rafsanyani debí­a dirigir la oración colectiva del próximo viernes pero el lunes decidió que no participará en ella para evitar «todo abuso polí­tico inaceptable», anunció jefe del Consejo polí­tico de los imanes de las oraciones, Reza Taghavi.

La última vez que Rafsayani dirigió la oración colectiva del viernes, el pasado 17 de julio, los lí­deres opositores asistieron y gritaron eslóganes hostiles al gobierno.

Las autoridades reconocieron que varios detenidos murieron en la cárcel y afirmaron que los decesos se debí­an a un virus y no a maltratos carcelarios.

En julio, el guí­a supremo iraní­, el ayatolá Ali Jamenei, ordenó el cierre del centro de detención de Teherán, Kahrizak, donde fueron detenidos responsables reformistas y manifestantes por no estar «conforme a las normas».

Unas 2.000 personas fueron detenidas durante las manifestaciones que denunciaban fraude en la reelección de Ahmadinejad en los comicios del 12 de junio, en las que oficialmente murieron 30 personas. La mayorí­a fueron liberadas bajo fianza pero unas 200 siguen tras las rejas.

El pasado sábado un tribunal revolucionario de Teherán comenzó a juzgar a unas 110 personas.

El portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Hasan Ghashghavi, denunció el lunes las «intervenciones» exteriores en los asuntos internos, después de que paí­ses occidentales criticaran el juicio.

Estimó que el juicio se desarrollaba de acuerdo «con las leyes internacionales» y consideró las reacciones occidentales eran «ilegales y sorprendentes»

«Nos oponemos firmemente a cualquier tipo de intervención» extranjera, sostuvo.

Entre los acusados que comparecieron el sábado se encontraban la joven universitaria francesa Clotilde Reiss y dos empleados locales de la embajada de Gran Bretaña y de Francia, Hosein Rasam y Nazak Afshar.

«Una mujer francesa que ha estado en Irán como profesora de idioma (…) participa en unas manifestaciones en Teherán (…). Esto no tiene nada que ver con la enseñanza. ¿Querí­a enseñarles el francés a los manifestantes?», dijo Ghashghavi, antes de añadir que habí­a «enviado 1.000 correos electrónicos y fotografí­as» de las manifestaciones.

Coltilde Reiss, detenida el 1 de julio, admitió haber participado en las manifestaciones del 15 y del 17 de junio en Ispahan e indicó haber tomado fotografí­as y haber filmado imágenes.

La liberación de la francesa es «objetivo prioritario» del presidente francés, Nicolas Sarkozy, que multiplica «las intervenciones ante todos aquellos que pueden ejercer una influencia», indicó el lunes la presidencia francesa.

El domingo, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner exigió su liberación y afirmó que la joven no era «culpable» de nada.

La presidencia sueca de la Unión Europea (UE) también criticó el juicio y la embajadora estadounidense ante la ONU condenó estos «juicios espectáculo».