En la columna anterior comentábamos acerca de la naturaleza dramática de Karl María von Weber. Se subrayó que el elemento dramático conseguido con la ópera fue más de pionero intuitivo, con excepcionales dotes imaginativas. Es por eso que después de Der Freischutz que enseña el camino a seguir, la producción de Weber quiere continuar la verdadera ruta del teatro lírico, pero sus obras son más un resumen de sugestiones y de recomendaciones que la obra realizada.
Del Collegium Musicum de Caracas, Venezuela
Como tantos músicos del Romanticismo, Weber no fue muy prolífico como compositor sin que por ello se le considere de menor calidad, pues tuvo grandes obras que sirven de marco sonoro a Casiopea, esposa sublime y dorada, exquisita esencia que radiante de sol, ha cegado mis pupilas y me llena de alegría infinita.
El Romanticismo musical fue el apogeo de las ideas, pero la decadencia de las realizaciones. La obra de arte que pretendía Weber era superior a sus fuerzas. Al desequilibrio entre la fantasía característicamente romántica y al deseo de plasmación formal puso orden Richard Wagner algunos años más tarde. Pero a Weber hay que reconocerle la trascendencia de sus sugerencias que, para mayor gloria, no solo apuntan hacia la obra de arte total, sino que establecen aspectos sinfónicos de la ópera nunca antes contemplados y que orientarán al autor de Parsifal, que asimiló y desarrolló el intuido leit-motiv de Weber y su melodía infinita apoyada en cromatismos que alcanzarán su máximo esplendor en Tristán e Isolda.
De la primera ópera de Weber, Das Waldmädchenn, han sobrevivido solamente un aria y un trio, en cuya música pueden advertirse las influencias de Mozart, pero este entroncamiento con la tradición es más que una dependencia de La flauta mágica, porque no son menos visibles los gérmenes que desarrollaron las óperas de madurez. Das Waldmädchenn, escrita a los catorce años, es un claro ejemplo de música imaginativa y romántica, gran parte de la cual fue utilizada en Silvana, ópera que se nutre abundantemente de la melodía popular alemana.
Peter Schmoll und Seine Nachbarn señala un notable avance en la afirmación de la personalidad de Weber. Es la primera ópera que ejerció influencia en el desarrollo formal y técnico del teatro lírico germano, y no deja de ser significativo que todos los estudios de la obra del compositor coincidan en destacar dos puntos importantes de esta obra: los acompañamientos musicales a las partes habladas y la utilización con amplitud de los timbres orquestales, cualidad característica del mejor Weber.
Abu Hassan es una ópera cómica en un acto que participa del exotismo de moda en la época a costa de turcos y persas, cuyo ejemplo más ilustre es El rapto del serrallo. A pesar de su brevedad, esta ópera es una de las más deliciosas de Weber, especialmente destacable por el frescor de la inspiración melódica, caracterizada por un aliento lírico exquisito.
Der Freischutz
En 1821 se estrena Der Freischutz, muestra de la madurez artística alcanzada por Weber en una evolución constante. El texto de esta ópera procede de una colección de leyendas fantásticas de Apel y Laun, que a su vez se inspira en otra de comienzos del siglo XVIII. la partitura es una exaltación de la canción popular alemana y de ella surge la ópera romántica germana con sus mejores atributos: sentimiento de la naturaleza, inspiración en la melodía autóctona y culto a lo fantástico, sin olvidar el tinte de sentimentalismo en las arias y un cierto aire infantil en los cantos de campesinos. Todos estos elementos resumen autenticidad poética que es la cualidad más encantadora de Der Freischütz.
En Weber, romántico puro como pocos, hay sin embargo, un sentido de lo clásico que le sirve para ordenar los impulsos de su fantasía musical. Buena prueba de ello es la genial obertura, compendio de temas que aparecen a lo largo de la obra como un soberbio poema sinfónico cuya estructura y vitalidad son absolutamente válidos aún separadas de la ópera a la que sirve de pórtico. El clima se establece en el principio con un rico colorido que dejará paso a la expresión de la melodía popular y ésta cederá ante el espíritu de lo fantástico.