El dirigente libio, Muamar Kadhafi, dio por terminado su conflicto con Occidente paa celebrar el lunes el 39 aniversario de la revolución que lo llevó al poder, prometiendo la distribución directa a la población de los beneficios del petróleo, entre otros cambios.
Al contrario del año anterior cuando optó por la discreción y dejó la iniciativa a su hijo Seif al-Islam, Kadhafi se hizo presente en todas y cada una de las celebraciones organizadas del sábado a lunes en la ciudad de Benghazi, a 1.000 km al este de Tripoli.
«Los libios deben estar listos para recibir cada uno la parte que les corresponde de los beneficios del petróleo a partir de principios del año próximo», dijo Kadhafi en un discurso ante el Congreso Popular, que hace las veces de Parlamento en Libia.
Kadhafi anunció también la supresión de varias instituciones de la administración libia, excepto los ministerios de Relaciones Exteriores, Defensa, Seguridad y Justicia.
«Siempre se acusa a los comités populares (ministerios) de corrupción y mala gestión. No terminaremos nunca con esas quejas. Por tanto, que cada uno tenga en su bolsillo su parte (de los beneficios del petróleo) y se las arregle», agregó.
«La solución es terminar con la administración que gasta dinero y dar directamente ese dinero a la gente», afirmó, admitiendo que habrá «caos» durante los primeros dos años.
Luego, dijo, la sociedad se organizará poco a poco para gestionar sus asuntos por sí misma y los libios podrán poner en marcha una auténtica administración popular y una democracia directa.
En marzo Kadhafi ya había llamado a la supresión de los ministerios sin que ello se produzca y está por ver si estas nuevas medidas anunciadas se harán realidad.
Desfile militar, fuegos artificiales, cantos, poemas a su gloria, el coronel Kadhafi presidió las festividades ante miles de simpatizantes, tocado con una corona y cetro en mano, símbolos ofrecidos al «Guía de la revolución» por los jefes de la tribus africanas que lo intronizaron como «rey de los reyes de Africa».
El jefe del gobierno italiano Silvio Berlusconi asistió a las celebraciones a su lado tras haber firmado el sábado «un acuerdo de amistad y cooperación» que preve indemnizaciones por 5.000 millones de dólares en compensación por el período colonial.
«Se trata de un gran logro político, moral y material, del que sacaremos provecho toda la vida», se congratuló Kadhafi.
Para los observadores ello supone una importante victoria para el líder libio que recibirá además esta semana a la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, la primera de un responsable estadounidense de tan alto rango.
En su discurso en la noche del domingo, Kadhafi afirmó que el caso del conflicto entre Libia y Estados Unidos está «definitivamente archivado» y que «de ahora en adelante ya no habrá guerras, ataques o terrorismo entre ambos países».
Subrayó sin embargo que su país no intenta establecer una amistad con Estados Unidos. «Todo lo que queremos es que nos dejen tranquilos», puntualizó.
El 1 de setiembre de 1969, el coronel Kadhafi tomó el poder tras derrocar al rey Idris y en 1977 proclamó la «Jamahiriya», definida como un «Estado de las masas» que gobiernan por intermedio de comités populares.