Juzgan estafa a la Cienciologí­a


La muy controvertida Iglesia de la Cienciologí­a, considerada una secta en Francia donde ya fue juzgada en 1995, se enfrenta a un nuevo juicio por estafa a partir del lunes en Parí­s, tras el cual podrí­a ordenarse la disolución de sus estructuras en este paí­s.

Por Dorothée Moisan

Acusada de llevar a cabo una «desestabilización mental» pretendiendo el acceso a la felicidad, la Iglesia de la Cienciologí­a se ha enfrentado en varias ocasiones a la justicia en Francia, donde cuenta con miles de adeptos. En 1995, la primera asociación francesa de Cienciologí­a fue liquidada por no haber pagado sus impuestos a la hacienda francesa, que le denegó el estatus de Iglesia.

En 2003, el Tribunal de Apelación de Parí­s retiró el cargo de estafa y la condenó únicamente por hechos relacionados con ficheros informáticos. Pero en este segundo juicio como persona jurí­dica, se arriesga a ser disuelta, según el Código Penal francés.

Además de la Asociación Espiritual de la Cienciologí­a (ASES-CC -Celibrity Centre) y de su liberarí­a parisina, el juez Jean-Christophe Hullin imputó a siete cienciólogos, incluido Alain Rosenberg, director general del centro.

Los cargos presentados contra ellos son de «estafa en banda organizada» y/o «ejercicio ilí­cito de la farmacia», dado que la asociación habrí­a distribuido entre sus afiliados vitaminas y tratamientos reservados al monopolio farmacéutico.

La Cienciologí­a, sin embargo, espera ser absuelta. «Vamos a demostrar que no ha habido manipulación mental», explica su abogado, Patrick Mainsonneuve.

En 1997, varios de sus miembros ya habí­an sido condenados por estafa y homicidio involuntario, tras el suicidio de un adepto, y de nuevo en 1999 por estafa.

En el origen del caso que será juzgado a partir del lunes y hasta el 10 de junio, se encuentra de nuevo una demanda por estafa presentada a finales de 1998. Unos cienciólogos se acercaron a una mujer para hacerle un test de personalidad gratuito, y ésta acabó gastando 20.000 euros en clases de «comunicación y reparación de la vida», la compra de libros, de medicamentos y de un «electrómetro», un aparato eléctrico destinado a medir la «carga mental» presente en los pacientes.

Otra demandante afirma haber sido obligada por su empleador cienciólogo a pasar un test de personalidad y a apuntarse a varios cursos. Acabó siendo despedida.

En su auto judicial, el magistrado francés estigmatiza el «acoso» y las «presiones» que han sufrido las ví­ctimas, todas escogidas por su vulnerabilidad.

A su juicio, el centro de Cienciologí­a, con la cobertura de «identificar y de resolver (las) dificultades psicológicas supuestas o de favorecer el desarrollo personal» de los demandantes tuvo «como único objetivo captar su fortuna» al «ejercer un dominio psicológico» sobre ellos.

Fundada en Estados Unidos en 1954 por Ron Hubbard (1911-1986), autor de ciencia ficción, la Cienciogí­a revindica «millones de miembros de 6.000 iglesias» en 159 paí­ses y entre sus miembros cuenta con reconocidos actores de Holywood.

Considerada religión en Estados Unidos desde 1973, basa su acción sobre la «dianética», una «ciencia de la salud mental» según Hubbard, que permitirí­a acceder a la felicidad purificando elementos mentales negativos.

En Alemania se enfrenta a las mismas dificultades que en Francia pero en España, por ejemplo tiene estatuto de asociación religiosa, igual que en Japón y Canadá.