Juzgados por protestas contra reelección


El juicio de un centenar de personas acusadas de participar en las protestas contra la reelección del presidente iraní­ Mahmud Ahmadinejad, entre ellas varias figuras del campo reformista, empezó hoy ante un tribunal de Teherán.


El juicio se abrió en momentos en que Ahmadinejad, que iniciará su segundo mandato el 5 de agosto, intenta apaciguar las tensiones originadas por decisiones que fueron criticadas por los ultraconservadores de su propio campo.

Importantes personalidades reformistas que apoyaron a los candidatos Mir Hosein Musavi y Mehdi Karubi figuran entre los acusados, que comparecen ante el tribunal revolucionario de Teherán, precisó la agencia Fars.

Muchos de los acusados ocuparon cargos públicos durante la gestión del presidente reformista Mohamad Jatami (1997-2005).

Tal es el caso de los ex viceministros Mohsen Aminzadeh y Mohsen Safai-Farahani; de Behzad Nabavi, de la Organización Muyaidí­n de la República Islámica y portavoz adjunto del Parlamento durante ese periodo; de Mohamad Ali Abtahi, ex vicepresidente encargado de asuntos parlamentarios; y de Abdolá Ramezanzadeh, ex portavoz gubernamental.

También Mohammad Atrianfar, del Partido de Ejecutivos por la Construcción, y Mohsen Mirdamadi, del Frente de Participación de Irán Islámico, figuran entre los inculpados.

La agencia oficial IRNA, que cita fuentes judiciales, señaló que algunos de los acusados fueron fotografiados cuando «cometí­an delitos».

Según la prensa iraní­, el centenar de personas que comparecen ante el tribunal revolucionario «participaron en los disturbios y son acusadas de haber actuado contra la seguridad nacional, perturbado el orden público y cometido actos de vandalismo».

IRNA habí­a indicado el miércoles que los manifestantes son acusados de haber «perturbado el orden y la seguridad» y «de tener lazos con los hipócritas», apelación oficial de los Muyaidines del Pueblo, el principal movimiento de oposición en el exilio.

Hasta 2.000 personas fueron detenidas en las manifestaciones que denunciaban fraude en la reelección, el 12 de junio, del presidente Ahmadinejad. Esas protestas, las más masivas del paí­s desde la Revolución Islámica de 1979, dejaron unos 30 muertos.

La mayorí­a de los detenidos fueron liberados aunque unos 250 permanecen tras las rejas.

Un mes y medio después de la elección, las protestas continúan, y la oposición sigue sosteniendo que Ahmadinejad debe su reelección a fraudes masivos.

El jueves, miles de personas se reunieron en el centro de Teherán y en un cementerio de la capital para rendir homenaje a los manifestantes fallecidos, en el 40º dí­a de la muerte, el 20 de junio, de la joven Neda Agha-Soltan, que se convirtió en el sí­mbolo de la protesta.

La policí­a usó la fuerza para dispersarlos.

El viernes, Irán acusó nuevamente a las potencias occidentales de ser las instigadoras de las manifestaciones. El ministro de Relaciones Exteriores, Manushehr Mottaki, afirmó que «los paí­ses occidentales y europeos, con sus medios clandestinos o públicos, interfirieron en la elección iraní­ (…) y el peor de ellos es Gran Bretaña».

La crisis polí­tica iraní­ abrió un nuevo frente cuando los conservadores obtuvieron la renuncia del vicepresidente primero Esfandiar Rahim Mashaie, por haber declarado en 2008 que Irán «es el amigo del pueblo estadounidense y del pueblo israelí­».

Los conservadores reprocharon a Ahmadinejad haber tardado una semana en acatar la orden del guí­a supremo Alí­ Jamenei de destituir a Rahim Mashaie.

Ahmadinejad aseguró el viernes que no habí­a ningún desacuerdo con Jamenei y que sus relaciones con el guí­a supremo eran de «amor y de confianza», como las de «padre e hijo».