Juventud y democracia


Casi siempre cuando se habla de polí­tica, la juventud muestra desenfado y las personas mayores se quejan de la indiferencia de éstos. Pese a que han existido iniciativas que buscan el involucramiento de los jóvenes, las experiencias negativas que los padres han vivido, la poca orientación que han recibido en los colegios y escuelas y lo evidente, es decir, la falta de seriedad de los polí­ticos que se lanzan a la arena electoral en el paí­s, han impedido ese ejercicio ciudadano que seguramente dejarí­a lí­deres positivos en este campo.

Claudia Navas Dangel
cnavasdangel@yahoo.es

Por eso es plausible la iniciativa que la alianza formada entre el Instituto de Investigaciones y Gerencia Polí­tica de la URL, la Fundación Propaz y el Instituto Centroamericano de Estudios para la Democracia Social, de contribuir a la formación de una nueva generación de jóvenes que asuman progresivamente la construcción y resignificación de la democracia y el fortalecimiento de la esfera pública desde la diversidad cultural.

El programa se enfoca en jóvenes que expresan ví­nculos organizativos de naturaleza polí­tica, social y responsabilidad en ámbitos de esfera pública municipal, en 50 municipios de 14 departamentos del paí­s.

Liderazgo Joven Construyendo Democracia, como le han llamado, es una apuesta social a un concepto y estrategia de desarrollo polí­tico que busca desde una perspectiva holí­stica centrada en nuestra diversidad, fortalecer amplios sectores de jóvenes para su participación e incidencia ciudadana en diversos espacios polí­ticos, institucionales y públicos.

Para ello se propone el acompañamiento técnico y la facilitación procesal de dinámicas locales para el desarrollo polí­tico, a través de acciones del liderazgo joven para el encuentro de nuevos sentidos y significados de la democracia, la transparencia, género y la ética en la polí­tica, teniendo en cuenta el carácter multicultural del paí­s. Puntos importantes y necesarios de abordar para que ese desencanto hacia la polí­tica en toda la extensión de la palabra, y no sólo en el sentido electorero y de autobeneficio que vislumbramos cada cuatro años, desaparezca. Para que las buenas iniciativas, los ideales y la frescura de la juventud den sentido a la palabra democracia.