Menos mal, el presidente Colom está combatiendo la violencia con inteligencia. Gracias a Dios quedó él gobernando. El plan de Gobierno en temas de seguridad va viento en popa, los cambios han sido eficaces y si en algo se ha fallado ha sido producto de la fragilidad humana, y ya se sabe, «errare humanum est». Con el anterior gobierno las cosas estaban peor, pero el cambio que experimentamos no tiene parangón, la transformación ha sido inmediata y la ciudadanía no tiene sino que reconocerlo y rendirse ante las evidencias.
¿Hay asesinatos? Evidentemente, pero eso sucede hasta en las mejores naciones. Lo que vivimos puede calificarse de «natural» y «normal». ¿En dónde no se cometen actos de barbarie? Recientemente, por ejemplo, se hablaba de un loco en Austria (ni más ni menos) que encerró por décadas a su hija y nietos en una habitación. Esto demuestra que en todas partes se cuecen habas y que aspirar a que no haya actos fuera de la ley es una utopía a la que sólo los necios pueden aspirar.
También en Italia, Francia y Alemania se cometen atrocidades. Lo que sucede es que en Guatemala tenemos mala prensa y ésta, que sólo busca el lucro y el sensacionalismo, quiere enriquecerse a costillas de la mala publicidad del Gobierno. Los números demuestran que los índices de criminalidad han bajado y si todavía se habla de «numerosos muertos» se debe a la lucha interna entre los carteles que sin cuartel se matan unos a otros.
La ciudadanía debe racionalizar las cosas y no dejarse llevar por el sentimiento. La razón nos dice que no estamos tan mal si nos comparamos, por ejemplo, con muchos países de ífrica o Haití. En esos lugares sí fracasó el Estado y la gente vive postrada y de rodillas frente a los asesinatos, el robo y la anarquía. Es más, en esos países se matan entre tribus (recordemos los hutus y tutsis) ahí hay incluso genocidio, pero en Guatemala aún estamos lejos de sufrir semejantes vejámenes.
Lo que vivimos es sólo una situación temporal y su causa tiene que ver con el crimen organizado mundial. No nos perdamos, el mundo entero padece una nueva manera de delinquir, esto sucede también con las mafias italianas, la camorra, y los grupos fueras de la ley también en Estados Unidos. Sin ir más lejos, México vive días difíciles que supera incluso nuestro mal momento. De modo que debemos tener paciencia con este gobierno porque apenas tiene poco tiempo de haber empezado a dirigir el país y el impacto de sus políticas cada vez es más sensible.
Los que critican por la violencia no son sino miembros de grupos políticos frustrados que al no haber vencido en las elecciones pasadas ahora atacan y descalifican. En realidad el tema de la violencia se ha politizado y, ya se sabe, en política se infla la realidad con finalidades aviesas. El ciudadano común debe estar precavido de los políticos que no hacen sino confundir y exagerar la realidad. Los políticos mal interpretan los hechos y azuzan para infundir temor entre la población.
Con Colom debemos estar tranquilos porque él ya tiene el pulso del país. Sólo es cuestión de tiempo y confianza. Al respecto, no lo olvidemos, ya ha sacado al Ejército a patrullar y con éste en las calles no hay nada a qué temer, con las Fuerzas Armadas ni Dios mismo podría tocarnos. Por último, no seamos injustos, si el país no va como quisiéramos es culpa del gobierno anterior.