Justificando la violencia con inteligencia


Menos mal, el presidente Colom está combatiendo la violencia con inteligencia. Gracias a Dios quedó él gobernando. El plan de Gobierno en temas de seguridad va viento en popa, los cambios han sido eficaces y si en algo se ha fallado ha sido producto de la fragilidad humana, y ya se sabe, «errare humanum est». Con el anterior gobierno las cosas estaban peor, pero el cambio que experimentamos no tiene parangón, la transformación ha sido inmediata y la ciudadaní­a no tiene sino que reconocerlo y rendirse ante las evidencias.

Eduardo Blandón

¿Hay asesinatos? Evidentemente, pero eso sucede hasta en las mejores naciones. Lo que vivimos puede calificarse de «natural» y «normal». ¿En dónde no se cometen actos de barbarie? Recientemente, por ejemplo, se hablaba de un loco en Austria (ni más ni menos) que encerró por décadas a su hija y nietos en una habitación. Esto demuestra que en todas partes se cuecen habas y que aspirar a que no haya actos fuera de la ley es una utopí­a a la que sólo los necios pueden aspirar.

También en Italia, Francia y Alemania se cometen atrocidades. Lo que sucede es que en Guatemala tenemos mala prensa y ésta, que sólo busca el lucro y el sensacionalismo, quiere enriquecerse a costillas de la mala publicidad del Gobierno. Los números demuestran que los í­ndices de criminalidad han bajado y si todaví­a se habla de «numerosos muertos» se debe a la lucha interna entre los carteles que sin cuartel se matan unos a otros.

La ciudadaní­a debe racionalizar las cosas y no dejarse llevar por el sentimiento. La razón nos dice que no estamos tan mal si nos comparamos, por ejemplo, con muchos paí­ses de ífrica o Haití­. En esos lugares sí­ fracasó el Estado y la gente vive postrada y de rodillas frente a los asesinatos, el robo y la anarquí­a. Es más, en esos paí­ses se matan entre tribus (recordemos los hutus y tutsis) ahí­ hay incluso genocidio, pero en Guatemala aún estamos lejos de sufrir semejantes vejámenes.

Lo que vivimos es sólo una situación temporal y su causa tiene que ver con el crimen organizado mundial. No nos perdamos, el mundo entero padece una nueva manera de delinquir, esto sucede también con las mafias italianas, la camorra, y los grupos fueras de la ley también en Estados Unidos. Sin ir más lejos, México vive dí­as difí­ciles que supera incluso nuestro mal momento. De modo que debemos tener paciencia con este gobierno porque apenas tiene poco tiempo de haber empezado a dirigir el paí­s y el impacto de sus polí­ticas cada vez es más sensible.

Los que critican por la violencia no son sino miembros de grupos polí­ticos frustrados que al no haber vencido en las elecciones pasadas ahora atacan y descalifican. En realidad el tema de la violencia se ha politizado y, ya se sabe, en polí­tica se infla la realidad con finalidades aviesas. El ciudadano común debe estar precavido de los polí­ticos que no hacen sino confundir y exagerar la realidad. Los polí­ticos mal interpretan los hechos y azuzan para infundir temor entre la población.

Con Colom debemos estar tranquilos porque él ya tiene el pulso del paí­s. Sólo es cuestión de tiempo y confianza. Al respecto, no lo olvidemos, ya ha sacado al Ejército a patrullar y con éste en las calles no hay nada a qué temer, con las Fuerzas Armadas ni Dios mismo podrí­a tocarnos. Por último, no seamos injustos, si el paí­s no va como quisiéramos es culpa del gobierno anterior.