Esta semana ha sido peculiar por la forma en que se han desbordado hechos que ponen en evidencia nuestras grandes carencias, pero especialmente hay que destacar la situación de los niños desnutridos, la crisis provocada por el papel protagónico de grupos de crimen organizado y por hechos de violencia de gran impacto que, sin embargo, no conmueven a la población.
En medio de todo ello, llama la atención que el problema esencial para el Gobierno sigue siendo justificarse, en todo el sentido, y justificar específicamente el pago de la deuda flotante. No tenemos un gobierno que le ponga atención a los grandes problemas del país, que se centre en sus responsabilidades y obligaciones para definir políticas y estrategias de acción que permitan atacar esos problemas, esas dificultades que son parte de lo cotidiano de Guatemala.
Tanto en el tema de la seguridad como en el tema de la desnutrición, buena falta harían los tres mil millones de quetzales que ahora se pagarán a quienes cobran una deuda flotante que es deuda ilegal, deuda inmoral, y que sin embargo, es justificada con todo descaro por las autoridades nacionales. Con tres mil millones se podrían dotar de raciones de alimentos a muchísimos niños de los que se encuentran en peligro, no digamos de aquellos que sufren ese mal en forma crónica y que no recuperarán nunca el desarrollo que dejaron de obtener en sus primeros años.
Con tres mil millones se podría dotar al país de una fuerza policial bien equipada y capacitada para enfrentar la criminalidad. Se podría invertir en mejoras en el sistema de investigación criminal para terminar con la impunidad y se salvarían muchas vidas.
Si a ello sumamos otros derroches como el del subsidio al transporte, podríamos pensar en que el país tiene los recursos para salir de sus problemas. Ya hace rato que tendríamos un metro de pasajeros si no se hubiera tirado el dinero para beneficio de los autobuseros de manera exclusiva.
En fin, vivimos en un medio en el que los problemas no sólo abundan sino permanecen inalterables porque no hay políticas ni decisión de acabar con la corrupción que se consume los recursos. Un breve vistazo de los problemas y apenas señalando dos fuentes de financiamiento como podrían ser el pago de la corrupta deuda flotante y el subsidio a los autobuseros, nos da una idea de cuán grave es el impacto que tiene para los guatemaltecos la forma en que se dilapida el dinero público y el impacto que ello tiene en la vida nacional.
Minutero:
Cuando el crimen nos domina
el país ya no camina
y entre tanta indiferencia
no se ve la diferencia