Justicia selectiva para enfrentar la corrupción


Oscar-Marroquin-2013

Llama la atención la forma en que se lograron rastrear los fondos del ex presidente Alfonso Portillo en diversos lugares de Europa donde se le detectaron alrededor de dos millones de euros que han sido congelados hasta que se demuestre y pruebe el alegato de las autoridades guatemaltecas de que ese dinero fue robado. Y es que eso significaría que se puede seguir la pista de todo el dinero de la corrupción que se han levantado tantos en Guatemala, empezando por los mandatarios, ministros, funcionarios de empresas públicas y alcaldes que se han bañado en pisto con los recursos que el país tendría que destinar al combate de la pobreza, de la desnutrición, falta de educación, salud y seguridad.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Lo que digo es que si el Ministerio Público demostró que puede ser eficiente siguiendo el reguero de huellas de la corrupción en el caso Portillo, por qué jocotes no hacen nada con los otros ladrones que han saqueado al país. Si se analiza el caso, veremos que hay un comportamiento de carácter selectivo, en el que pareciera que únicamente hemos tenido un presidente sinvergüenza, cuando los hechos demuestran que aquí nadie se salva. Desde la venta de Aviateca a los salvadoreños del grupo Taca que fue un sucio negocio por el que aún hay funcionarios de Cerezo gozando de altos puestos en Avianca, hasta la venta de la telefónica, pasando por concesiones, licencias de explotación minera, contratos de construcción de obra espuria y tantos otros negocios que caracterizan la gestión pública, aquí todo eso debiera ser investigado y debiera ser esclarecido para determinar los montos del soborno y dónde está el dinero para congelar cuentas.
 
 Si como se procede con Portillo se procediera con todo lo que se ha robado en el país desde 1985 hasta nuestros días, por lo menos, seguramente que con la extinción de dominio podríamos pagar la deuda pública porque las cantidades de las que estamos hablando son impresionantes. Aquí hay enormes fortunas que se han construido a partir de negocios de corrupción que lloran sangre porque significan muerte y enfermedad de pacientes víctimas del mal sistema de salud que sirve para enriquecer a los vendedores de medicinas y a los funcionarios que las compran, o porque se construyen gracias a la comida de los presos, de los cuarteles de policías o del ejército y que surgen de oscuros y deleznables negocios.
 
 Está visto y demostrado, ahora que lograron congelar esos dos millones de euros de Portillo en cuentas en el extranjero, que se puede seguir la huella del dinero de la corrupción. Pero subsiste la interrogante de por qué no hacemos nada en otros casos y nos conformamos con suponer que Portillo es el único presidente que pasó por el poder llevándose recursos públicos.
 
 Obviamente Portillo no es un niño vestido de primera comunión, pero si lo que le lograron encontrar son dos millones de euros, alrededor de 30 millones de quetzales, al final es bien poca cosa comparado con lo que significó, por ejemplo, la venta de la telefónica que fue un activo que le produjo muchas utilidades al Estado y que, sin embargo, fue piñatizado en forma criminal.
 
 Y eso es únicamente para citar un ejemplo ilustrativo de las cosas que han ocurrido en nuestro país y de las que desafortunadamente nos siguen pasando porque ni la corrupción es únicamente de Portillo, ni se trata de un vicio del pasado. Por el contrario, se trata de un problema actual, latente y que va en aumento porque hay en ese fenómeno una espiral que hace que cada gobierno vaya siendo peor que al anterior porque se sofistican los procedimientos y se incrementa la podredumbre.