La fiscalía antiterrorista de París fue requerida hoy en relación a una serie de actos de sabotaje contra la línea del Tren de Alta Velocidad TGV entre París y Lille (norte), anunció la fiscalía de Senlis, al norte de París, que había iniciado las investigaciones.
La decisión fue adoptada después que un nuevo incidente se produjo anoche en una vía al suroeste de Francia, cuando dos bloques de hormigón fueron colocados en el itinerario del TGV Bruselas-Perpignan.
«No hubo heridos, pero la parte delantera del tren quedó dañada», explicó un portavoz de la compañía pública francesa de ferrocarriles (SNCF).
«Aparentemente en un nuevo acto de vandalismo», según dijeron fuentes oficiales.
El secretario de Estado encargado de los Transportes, Dominique Bussereau destacó ayer que el aumento de estos actos de vandalismo contra la red ferroviaria, le hacía pensar que se trataba de una voluntad de sabotaje.
Para el fiscal de Narbona, Bertrand Baboulenne, el incidente ocurrido anoche «por el momento no permite suponer que se trata de una acción concertada» relacionada con las ocurridas el sábado.
El sábado, una serie de actos de sabotaje habían provocado graves perturbaciones en el tráfico de los TGV que van de Francia a Bélgica y Holanda y a Inglaterra.
Varillas metálicas habían sido fijadas a las catenarias, que son los cables aéreos que alimentan en energía eléctrica las locomotoras, provocando retrasos para 160 trenes y afectando a miles de pasajeros.
La investigación de estos hechos que había sido confiada a la fiscalías de Auxerre (centro este) y Senlis (50 km al norte de París), fue entregada hoy a la fiscalía antiterrorista de París.
Esta medida sería destinada sobre todo a «centralizar las investigaciones», según una fuente allegada al caso.
«Está claro que cuando ésto ocurre en diferentes lugares y al mismo tiempo debe haber sido un acto deliberado de sabotaje. La investigación está en marcha y espero que dará resultados», habían comentado el jefe de gabinete de la Presidencia, Claude Guéant.
De su lado, el presidente de la SNCF Guillaume Pépy se habían planteado públicamente la interrogante sobre la posibilidad de un sabotaje organizado.
Estos actos de sabotaje son fáciles de organizar por personas que conocen bien la empresa de ferrocariles SNCF y la red ferroviaria francesa, estimó un especialista en la manutención de las catenarias y que se expresó de manera anónima.
La fiscalía antiterrorista ya había sido requerida anteriormente en 2004 en relación a las acciones de un misterioso grupo «AZF», aún cuando hoy no se había hecho ninguna relación entre este grupo y los recientes actos contra la red ferroviaria.
En marzo de 2004, un diario había informado que desde hace varios meses a la fecha, el gobierno está en contacto con un misterioso «grupo de acción AZF», definido como un «grupo de presión terrorista».
Este grupo, tras criticar al Estado, a los políticos, medios de información y profesores, anunció que había colocado «una serie de bombas» de tiempo en las vías férreas y exigía el pago de 4 millones de euros.
Unos días más tarde, y luego de que fueron descubiertas dos bombas, el grupo indicó que renunciaba a su acción.