El país tiene una persistente historia de lucha impulsada por familiares de víctimas, para derribar el muro de la impunidad que ha protegido, sobre todo, a los agentes del Estado que durante el conflicto armado interno cometieron graves abusos y violaciones a los derechos humanos.
La impunidad se ha hecho tan fuerte, que ha penetrado todas las instituciones y durante bastante tiempo manipuló perversa y maniqueamente el sistema de justicia; la impunidad que aún persiste, impide que miles de víctimas y familias guatemaltecas encuentren justicia y logren castigo, para autores materiales e intelectuales de los crímenes cometidos. La mayoría de familias sigue batallando y agotando todas las instancias internas, sin perder la esperanza, a veces con resultados adversos.
Hace pocos días circuló en las redes sociales, un mensaje de la familia Méndez Dardón, recordando que el 17 de agosto se cumplieron 5 años del asesinato de Pepe Méndez Dardón. Fragmentos del mensaje dicen: “El tiempo para nosotros no ha pasado, sentimos como si fuera hoy, por eso nuestra lucha es incansable y nuestra sed de justicia que cada día se hace mayor. Hoy lo recordamos con su sonrisa de siempre, con su mirada noble, con su cariño y con la solidaridad que siempre lo caracterizó. Hoy le enviamos todo nuestro amor, con la fe de que algún día nos volveremos a ver.”
El recordatorio cuenta el calvario recorrido en busca de justicia y agrega: “Estos años transcurridos se han encaminado a una fuerte lucha, especialmente de mi papá y mi mamá con apoyo de la solidaridad de muchos amigos/as, para que los criminales intelectuales no queden en total impunidad y que la memoria de Pepe sea reivindicada, pero no hemos logrado nada… nos hemos enfrentado a un sistema de justicia cooptado de corrupción cuyos funcionarios encargados de la investigación incurren en incumplimiento de deberes, negación de justicia, negligencia, indiferencia y hasta re victimización, entre tantas cosas más.”
Sin perder fe en la justicia, sostienen: “Hemos estado buscando apoyo y asistencia para que el caso se plantee ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, no descansaremos hasta agotar todos los recursos que tengamos a nuestro alcance, tenemos fe que se logrará justicia y de que el caso será un precedente para que en Guatemala se frene toda esa ola de violencia y de terror.”
En otros casos, la justicia llega a pausas, por goteo lento y aun así, es una luz al final del túnel; es lo que ocurrió el pasado 21 de Agosto, un día histórico; Pedro García Arredondo ex jefe de un temido cuerpo policial, fue sentenciado a 70 años de prisión por encontrársele culpable de participar intelectualmente en la detención ilegal y desaparición forzada del universitario Edgar Enrique Sáenz Calito. El proceso legal duró 13 meses y la investigación penal se prolongó tres años. La acusación presentó documentación proveniente del Archivo Histórico de la Policía Nacional, mediante la cual se comprobó la participación del exjefe de policía.
Aunque apenas es la cuarta sentencia por desaparición forzada que se dicta, permite que las familias víctimas tengan confianza de denunciar y buscar justicia. Organismos de familiares de víctimas y de derechos humanos, califican esta sentencia como emblemática, porque permite percibir que existe la posibilidad de terminar la impunidad en Guatemala. En este caso, durante 31 años la familia de Edgar Sáenz batalló en favor de que se hiciera justicia, sin embargo la única respuesta que se recibió fue la amenaza e intimidación. La viuda y su pequeña hija de cuatro años de edad, se vieron forzadas a salir del país.