Oratoria Forense, suele ser definida como la que se practica ante los tribunales de justicia en las vistas y audiencias, en las que los abogados resumen ante los jueces los hechos, las pruebas y los fundamentos de derecho que apoyan su tesis. O como bien lo indica Guillermo Cabanellas, comprende todos los discursos pronunciados ante los tribunales, en defensa de la justicia y el derecho. Lamentablemente, esta práctica se desconoce en los Tribunales de la República, salvo excepciones muy contadas.
Enrique Muñoz Meany, dice en su Preceptiva Literaria, que el orador tiene por misión hacer un análisis del caso que se le ha confiado, y luego sugerir la forma en que la ley debe aplicarse, actuando sobre los jueces de manera convincente, por medio de la fuerza lógica de las pruebas.
La oratoria forense o judicial, según diversos estudios de la materia, tiene su origen en Grecia y luego en Roma, pero vale la pena citar a algunos de sus exponentes, así: Antifón, Lisias, Andócides, Demóstenes y Sócrates, dieron prestigio al foro de Atenas (Rolando Alfaro A. Oratoria Forense. Tomo I. Edit. Óscar De León Palacios).
Luego en Roma, destacan: Catón de Utica, Craso, Hortensio y Quintiliano, figuras del foro romano que palidecen ante la gloria de Marco Tulio Cicerón.
En ese sentido, los futuros profesionales del Derecho, debieran estudiar profundamente estos ejemplos que citamos y practicarlos, a efecto de evitar el vocabulario popular que nada tiene que ver con el estudio de las Ciencias Jurídicas. Y, sobre todo, que los distinguidos Decanos de las diversas Facultades de Derecho, se preocupen por motivar y enriquecer el lenguaje de sus alumnos y futuros profesionales.
Finalmente, da muchísima pena escuchar a muchos estudiantes de la Carrera de las Ciencias Jurídicas, confundir el sistema procesal anglosajón con el latino e incluso, hasta lo politizan, sin excluir a algunos profesionales del derecho en ese vicio de desinformación. La educación no pelea con nadie y ya es hora de aceptar cambios en beneficio de la población guatemalteca.
Demostrar la justicia de la causa defendida, constituye el fondo y el fin de toda pieza oratoria forense. En tal virtud, en el foro ha de manifestarse la verdad, antes que ninguna otra cosa.
Sigue.