Jubilación


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De manera ideal, las personas planifican el hecho de que en determinado momento, posiblemente con la vejez y con el advenimiento de enfermedades con éstas, tendrán que jubilarse. Lo cierto es que tarde o temprano llegará el tiempo en que no se pueda continuar trabajando de la misma manera que al principio. De forma generalizada este período es de vulnerabilidad y de riesgo para el advenimiento de muchas enfermedades, también las psiquiátricas, la depresión es frecuente y es conveniente hablar de él de manera previa.

Dra. Ana Cristina Morales


La mayor parte de las personas llegan a jubilarse sin tener presente qué harán en esa etapa de sus vidas, ante el cese de labores. El trabajo abarca un buen número de horas al día, es una actividad que se realiza con el fin de obtener una recompensa económica, pero también propicia la realización personal, impulsa a querer crecer en conocimientos y en las materias de interrelación personal y resolución de problemas. En fin, constituye una manera de apreciarse y valorizarse como persona.

Para jubilarse se ha de propiciar un plan considerando que la actividad productiva que le genera ingresos a una persona tendrá una conclusión o una merma considerable. Sin embargo, no todas las personas gozan de un empleo que conduzca a su manutención económica en la vejez. Y la presencia de algunas enfermedades puede ser causa de limitación desde la juventud para la adquisición de bienes materiales necesarios para la satisfacción de las necesidades propias y de la familia.

Sumando a todo lo anterior, existe un mundo de personas que escasamente desarrollan un trabajo y que viven dentro de una economía informal las cuales no tienen mayor tiempo ni oportunidad de pensar en el mañana, porque el vivir el hoy o sobrevivirlo abruma su existencia.

La situación económica que se ostente al final de la vida productiva es un factor crucial y determina la calidad de vida para estas personas. Los viejos pueden llegarse a sentir una carga social inmerecida e injusta y su sobrevida en condiciones precarias y devaluadas, dependerá casi en su totalidad de la buena voluntad de los suyos.

Para quienes han trabajado en una empresa que incluyó un plan de prestaciones para el período de su jubilación. También tienen sus propios problemas y zozobras. Ya que para optar a la jubilación han de tener dinero disponible para continuar sus vidas mientras se formaliza el trámite. Y es de observar que ante el desempleo este aporte es esperado no sólo por la persona jubilada, sino por su propia familia. Y en muchas ocasiones se ha visto riesgo y peligro de que este dinerito se esfume por la mala administración y conducta corrupta en algunas instituciones. El aporte económico recibido ya es bajo en tanto que no considera las circunstancias de encarecimiento de la vida y se hace más insuficiente al ser compartido.

Es menester visualizar esta situación y dignificar a las personas en cada etapa de sus vidas. Es indudable que a este artículo se escapan otras variadas necesidades a considerar ante el tema expuesto. Por lo cual les invito a que realicen sus aportaciones en su complementación.