El viernes 27 del mes pasado, a la entrada de la nocturnidad, en los umbrales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, con la presencia de centenares de jóvenes, señoritas y varones, de la Asociación Estudiantes para la Autonomía (EPA) y estudiantes sancarlistas que vinieron de las tierras del mazat, del legendario venado, Suchitepéquez, y conjuntos de artistas de música popular y danza vernácula, se celebró la presentación del ingenioso y extraordinario opúsculo, BREVEDOR CONSUETUDINARIO, -impreso en Ediciones ECO- de crítica político-social del sistema intercontinental de globalización de la política neoliberal y de la caótica, injusta, vergonzosa y cruel situación en la que un puñado de oligarcas nacionales y extranjeros mantienen al pueblo de Guatemala.
Su autor, Juan Siguí, me honró con el encargo de ser yo quien hiciera la presentación de su petít libro, que así como en los «pequeños frascos se guardan las mejores esencias», así en BREVEDOR CONSUETUDINARIO, se guardan los más agudos y veraces sarcasmos contra el capitalismo salvaje mundial y contra el agobiante, repugnante e intolerante neocoloniaje al que estos últimos gobiernos de Guatemala, han sometido a la Patria. Y, por supuesto, acepté.
En este artículo daré a conocer fracciones de algunos de los nueve cuentos que contiene el libro: La Guatemala de todos, Guatemara, Los ensayos, El aBREVEdero, Historia de la Orden del Quetzal, La creación, Los mayas eternos, Recuentos, Las aBREVEaturas.
En La Guatemala de todos, al tratar el autor del problema de la lucha de clases, él, ingeniosamente, involucra a la clase dominante, o sea, a la histórica oligarquía criolla, a la oligarquía del régimen liberal, en el mismo costal de exportación, made in USA, confundidos en los fellowships, asociaciones amistosas, pero para el caso de Guatemala, clanes de VIPS y BIPS. VIP -Very important people, Gente muy importante; y BIP, Best important persons, Las más Importantes Personas.
Y dice: «Los vips pregonaron al mundo el fin de la lucha de clases, que ya no habría ricos ni pobres; que el mundo en adelante se dividiría de arriba hacia abajo; en bips (best and important persons); vips (very important people) y hasta mero abajo, pero muy abajito: los shumos, choleros, corrientes, mucos ordinarios e indios. Un vip anhela, sueña, suspira ascender a vip: pero en esa primera clase todos los cupos están reservados con la advertencia robótica: «No vips, please» (Por favor, vips no). La pertenencia al nivel bip implica tener linaje o sangre azul, tener clase (aunque ya no existan las clases sociales). Los vips son estudiados y prefieren «hacer una inversión» universitaria en un master business administration (mba) cuyo combo incluya el respectivo magna cum laude, porque deben gerenciar la riqueza de los bips. (….)»
En el cuento El aBREVEdero, está la fábula La luciérnaga vanidosa, que como el capitalista individualista, engreída, «pregonaba que el firmamento estrellado era su espejo y que si ella brillaba con luz propia era por su esfuerzo individual y porque tenía actitud; no le debía nada a ningún huevón desactitudinado que no hablaba inglés. El grillo, poeta, con su sencillez de trovador le aclaró que aun las gentes vips tienen algo de grandeza en sus vidas nimias; le recomendó tener la humildad de las hormigas chambeadoras y colectivas que durante las noches, mientras deambulaban, observaban maravilladas y agradecidas, los cúmulos de luciérnagas del bosque que para ellas eran la Vía Láctea del reino animal». (Y para mí, y para los revolucionarios progresistas, el socialismo, que pregona Juan Siguí).
Y también en El aBREVEdero está la fábula La mosca Vip, a cuyo final, Juan Siguí, conocedor actualizado de las teorías económicas de los Chicago boys, de Friedman y Hayek, en pocas, poquísimas palabras define la esencia del neoliberalismo:
«The bussines of the Bussines is to make bussines» (El negocio de los Negocios es hacer Negocios).
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Juan Siguí para la síntesis es genial. Por ejemplo en …Mano invisible y peluda del mercado, define el «Mercado Libre» del liberalismo en la siguiente frase:
«Nadie vio cuando robó» (continuará)