Todo país que presuma con tener un sistema democrático, no sólo está obligado a permitir la libre organización de los distintos sectores de la sociedad, sino también a fomentar y velar porque ésta se dé dentro de los parámetros de libertad, seguridad y sobretodo dentro del marco del derecho. En el caso del sindicalismo, que muchos sabemos que uno de sus nobles propósitos es conseguir relaciones justas de trabajo, sus fines se ven desvirtuados cuando sus más altos postulados son trastocados de manera oportunista y conveniente a los intereses particulares. Y en este sentido la Asamblea Nacional del Magisterio y su «líder», Joviel Acevedo, constituyen un ejemplo de lo antes citado. Pues mientras los otros países de la región, con Costa Rica a la cabeza, nos superan con creces en la calidad educativa, en Guatemala nos empecinamos en mantener este crucial proceso en el pantano.
Lo peor de todo es que hemos sido cómplices al insistir en preservar un sistema anacrónico que permite que lidercillos encabecen gremios tan importantes como lo es el de la educación. Tristemente para los cientos de miles de niños pobres de nuestro país, que lamentablemente por sus escasos recursos no tienen otra opción más que el sistema público para aprender, Joviel Acevedo se ha constituido en el obstáculo más grande para lograrles acceso a una educación mejorada. Separadamente de la renuncia de Joviel y la Asamblea Nacional del Magisterio de integrar al gremio educativo a un proceso de capacitación, este «sindicalista» también ha hecho gala en quebrantar las leyes del país al mismo tiempo de enviar un nefasto mensaje a la población estudiantil. Pues con el caso de la fraudulenta promoción de grado de su hijo, como lo publicó un matutino en el pasado reciente, el mensaje subliminal a nuestros niños es que aquí la ética y la moral poco valen, es decir, sobre el esfuerzo por formarse y capacitarse, valen más las artimañas y los trinquetes.
Por supuesto, los fines de este comerciante del conflicto están claramente definidos, y lo vemos cuando lejos de sudar la camisola en las aulas escolares, pelea junto a la ANM contra el Estado por una millonaria cantidad. ¿O será que no percibirá ganancia alguna de ese Pacto Colectivo? Como dice un amigo, «de qué sabor quiere su helado don».
Si embargo, el futuro de Joviel como líder del mayor sindicato magisterial está por definirse. La jueza Sandra Mazariegos ya autorizó al gobierno a despedir al «profesor» Acevedo. Esto podría significar que el fantasma de la Escuela Nacional Mixta 20 de Octubre, de Morales Izabal, deje de serlo. Si esto se diera, considero que sería un buen momento para que los buenos y honorables maestros (que son la mayoría) se organicen y ya no permitan ser representados por personas nefastas, que lejos de tener en el sindicalismo ideales sociales, aprovechan estas posiciones para sus más obscuros intereses. De hecho ya han habido otros personajes como aquél que utilizó una posición similar al recibir una indemnización que otorgó la Portuaria Quetzal y estafó a 172 familias comprando una finca inexistente. Me resulta lamentable que los logros sindicales obtenidos a base de sangre y sacrificios del pasado, se vean hoy manchados por asociaciones de corrupción e impunidad.