La Defensoría de la Niñez de la PDH lamenta que los niños sean utilizados para cometer hechos delictivos. Según se ha dado a conocer, los menores de edad son presa fácil para el sicariato, debido a que son inimputables.
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«Esto nos debería dar vergí¼enza, los niveles de criminalidad han alcanzado hasta a nuestros niños», indicó Nidia Aguilar, de la Defensoría de la Niñez de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), en alusión a la participación de pequeños en delincuencia y asesinato.
La defensora de la niñez manifestó que es necesario que el Estado proteja a los menores de edad, tal como lo ordena la Convención del Niño y la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia; además, es importante se busquen mecanismos para mantener a los niños ocupados, de tal forma que no tengan la oportunidad de estar mucho tiempo en la calle.
De acuerdo con Néstor Ismael Diéguez, de la Subdirección General de Prevención del Delito, de la Policía Nacional Civil (PNC), aunque no se tiene una cifra de cuántos niños fueron utilizados el año pasado para cometer sicariato, que va desde recoger el dinero de una extorsión, hasta asesinar a alguien, se tiene conocimiento sobre un buen número de casos, lo que contribuye a que el problema cada vez se agudice.
Diéguez refiere que esta situación preocupa a las autoridades, especialmente porque los niños más vulnerables son los que están en riesgo de calle, expuestos a que cualquier persona se les acerque y los incrimine u obligue a cometer estos hechos.
Según un investigador de la Unidad de Control de Maras de la División de Investigación Criminal (Dinc), en el organigrama que han identificado sobre la organización de las pandillas, el sicario quien es el que recibe órdenes directas del líder para realizar delitos o crímenes, es un niño, éste es uno de los más allegados a los dirigentes.
Analistas en seguridad señalan que los pequeños son «un elemento importante» dentro de la pandilla, ya que gozan de libertad para cometer delitos, además, porque posteriormente sustituirán a los líderes de estos grupos, quienes buscan entrenarlos.
La directora de la PNC, Marlene Blanco Lapola, manifiesta que para reducir los altos índices de criminalidad es necesaria la prevención del delito, ya que sólo de esta forma se logrará combatir el problema.
Por otro lado, la funcionaria indica que los padres de familia son los responsables del cuidado y protección de sus hijos, ya que sólo ellos ayudarán a evitar que los infantes tomen caminos equivocados o se junten con personas que les pueden causar daño.
La Defensora de la Niñez coincide con Lapola, dice que por poco que sea el tiempo que los padres le dan a sus hijos, es importante que los cuiden y no los abandonen, ya que si no se pone atención a los pequeños, fácilmente serán blanco perfecto de los delincuentes.
Nidia Aguilar,
PDH