Desde distintas perspectivas, organizaciones juveniles aspiran a participar en la vida social política y económica del país, pese a las barreras de la desigualdad, la discriminación y la exclusión social.
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Pese a que la mayoría de la población guatemalteca es joven, este sector cuenta con reducidos espacios de participación dentro de la sociedad, de esa cuenta se identifica un reducido número de organizaciones juveniles.
Así lo reconoce Efraín Vicente, líder de la organización Mojomaya, quien asegura ser triple blanco de discriminación por su condición de joven, indígena y procedente de un área rural, lo cual ha dificultado -en gran medida- su labor de concienciación y unificación de grupos de jóvenes.
«La discriminación y el racismo no son cosas imaginarias; nosotros las vivimos a cada momento, todos los días; cuando se nos niega el derecho de expresarnos o participar, de opinar e incluso de movilizarnos en cualquier lugar», sostiene Vicente.
A pesar de las adversidades, el líder juvenil asegura que la organización a la que pertenece ha logrado incentivar cambios en diversas comunidades, en las que ahora se tiene presencia y empiezan a crearse nuevos grupos de acción.
El trabajo de los grupos de acción se concentra en promover la participación y el diálogo comunitario, a fin de conseguir espacios para que los jóvenes se organizasen y contribuyan a resolver problemas sociales, como el analfabetismo, la falta de salubridad y la pobreza en las comunidades indígenas más afectadas por estos flagelos.
SEGURIDAD y JUSTICIA
La situación de la organización Mojomaya dista en gran medida de Jóvenes por Guatemala, debido a la aceptación social que esta agrupación, principalmente capitalina, ha encontrado en la sociedad y los medios de comunicación.
Pedro Cruz, representante de Jóvenes por Guatemala, confirma que la receptividad de la sociedad civil a su movimiento juvenil ha sido positiva, lo que se confirma con importantes espacios de difusión en medios escritos.
Aunque Cruz asegura que el principal objetivo de su organización es promover la educación, en los últimos días los pronunciamientos de la agrupación se han concentrado a la exigencia de seguridad y justicia, como consecuencia de la coyuntura política nacional.
«Proponemos un modelo de organización juvenil incluyente y por eso, invitamos a jóvenes de distintas etnias, religiones y culturas para que se unan a nuestro esfuerzo».
CONTRA LA VIOLENCIA
Luis Argueta, activista de Juntos por Tierra Nueva, enfatiza que dentro de las distintas organizaciones de jóvenes existen grupos que no representan a la mayoría de la población, a los que califica como «ilegítimos».
«Hay organizaciones financiadas por empresarios y políticos que quieren entrar en el movimiento sin un porqué; se dedican a hacer campañas que no tienen sentido».
De esa cuenta, asegura que el grupo Juntos por Tierra Nueva, tiene como principal objetivo crear espacios de diálogo y programas educativos y deportivos para jóvenes en situación de riesgo de integrarse a pandillas juveniles.
«Identificamos un problema muy común y cada vez más grave en nuestra comunidad, y es que los jóvenes están en alto riesgo de integrarse a las maras por la falta de educación y empleos (…)», apunta Argueta.
Los entrevistados coinciden en que la unificación de esfuerzos de las organizaciones que trabajan en favor de la población joven es necesaria para alcanzar las metas y cubrir las necesidades, más urgentes, como la educación, salud sexual y el empleo, «Que es algo con lo que todos soñamos», puntualiza Argueta.
Efraín Vicente
Mojomaya
Pedro Cruz
Jóvenes por Guatemala
Luis Argueta
Juntos por Tierra Nueva