El número y la intensidad de ataques contra defensores de derechos humanos (DDHH) aumentó en los últimos cinco años -entre julio de 2002 y diciembre de 2007 fueron asesinados 50- lo cual es preocupante, indicó Hina Jilani, representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la situación de los defensores de los derechos humanos.
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Después de una breve visita al país, Jilani presentó el informe preliminar sobre la situación de los defensores de los DDHH en Guatemala, en el cual reconoce que la situación de desigualdad en la distribución de ingresos, la proliferación de la violencia, crimen organizado, poderes paralelos al Gobierno y la impunidad son determinantes para que se concreten este tipo de agresiones.
«En los últimos dos años se produjeron 23 muertes (…) ante la cifra del 98% de impunidad en los ataques contra los defensores de los derechos humanos, la justicia en Guatemala se convierte en una palabra vacía», afirmó la delegada internacional.
También señaló la ineficacia de las autoridades de seguridad: «La función de la policía es brindar medidas de protección a los defensores en situación de riesgo. Sin embargo, esta protección es selectiva, ineficaz, y a veces incluso causa de mayor peligro cuando se cree que los propios policías participan en los ataques contra de los defensores».
Pocos avances
Pese a que la situación del país es desfavorable para las organizaciones sociales, Jilani reconoció la existencia de esfuerzos para reducir los ataques contra los activistas de DDHH, como la creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala en diciembre de 2006.
Asimismo observó con beneplácito el trabajo realizado por la Procuraduría de los Derechos Humanos, la creación de la instancia de Análisis de Ataques Contra Defensores de DDHH del Ministerio de Gobernación y los Proyectos impulsados por la Comisión Presidencial de Derechos Humanos.
Según el informe preeliminar, los grupos más afectados por la violencia selectiva son los defensores que trabajan en los derechos económicos, sociales y culturales, especialmente los que trabajan en cuestiones de justicia y derecho a la verdad.
Sindicalistas, periodistas, abogados, organizaciones campesinas, organizaciones indígenas, jóvenes defensores y organizaciones no gubernamentales de carácter internacional no escapan de las agresiones.
Más acción
Dentro de las recomendaciones giradas por Jilani se encuentra el fortalecimiento del trabajo conjunto entre la Policía Nacional Civil y el Ministerio Público para brindar protección y reaccionar con mayor agilidad contra los ataques, así también con el resto de entidades encargadas de brindar seguridad y justicia.
Asimismo considera necesario condenar con firmeza los ataques sufridos por los defensores y reconocer la importancia de su trabajo dentro del ámbito social y político, mientras que a las víctimas sugirió fortalecer los lazos internacionales de cooperación para crear un sistema de protección mutua que trascienda las fronteras.
El informe completo será presentado por Jilani y discutido en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra durante el próximo diálogo interactivo con la Representante Especial, que se llevará a cabo después de marzo de este año.