JESíšS DE CANDELARIA EN LA DEVOCIí“N POPULAR DE LA CIUDAD DE GUATEMALA


Fernando Urquizú Gómez

Universidad de San Calos de Guatemala.

Jesús Nazareno de Candelaria constituye uno de los iconos de unidad citadina desde el perí­odo de desarrollo de la cultura hispánica en el antiguo reino de Guatemala que segregaba a sus habitantes desde el punto de vista étnico entre españoles e indí­genas, situación que abarcaba, incluso el desarrollo del culto religioso que fue siendo punto de encuentro entre ambas culturas, conforme avanzó el catolicismo en nuestro medio, siendo la escultura que ahora citamos uno de los medios que contribuyeron a este proceso por medio de la difusión de una devoción..


Para que el culto se desarrollara venciendo las barreras étnicas fue necesaria la reproducción de la devoción a Jesús Nazareno de Candelaria por medio de pinturas inspiradas en dicha efigie sagrada, donde se colocaban las indulgencias que alcanzaban sus devotos, porque la forma de culto durante este perí­odo era totalmente diferente al actual, siendo propicia la visita a esta devoción los dí­as viernes y diaria durante la temporada de Cuaresma y Semana Santa, así­ como las conmemoraciones prescritas como dí­as grandes de su cofradí­a.

Entendiendo esta situación de culto religioso, las esculturas de los Nazarenos en el antiguo reino de Guatemala permanecí­an cubiertos por una cortina los dí­as de la semana y cuando tení­an otros retablos en su capilla, se extendí­a el culto a otras advocaciones bajo su devoción y cuidado como la guardia al Santí­simo Sacramento, rezar los misterios de Gozo en otros retablos dedicados a la Santí­sima Virgen o bien los misterios Gloriosos en el de Jesús Resucitado y por supuesto los misterios dolorosos o el Santo Ví­a Crucis.

Una aproximación a la organización de un retablo propio de esta advocación podemos encontrarlo en la iglesia de la Merced de la Nueva Guatemala de la Asunción en donde la escultura central es Jesús Nazareno mientras que otras efigies nos recuerdan la Coronación de Espinas y los Azotes a Nuestro Señor atado a la columna, acercándonos directamente al lucimiento de un retablo propio de los siglos XVI, XVII y XVIII.

En las capillas se colocaba una imagen de la Demanda, que su nombre se debe a era la que recibí­a la directamente demanda de favores de los fieles cuando la escultura central de la misma permanecí­a cubierta por una cortina porque no era dí­a prescrito para su culto, esta imagen también era llevada a los actos religiosos en que debí­a participar oficialmente la cofradí­a como procesiones de otras advocaciones y también se encargaba de la recaudación de fondos en visitas domiciliares.

En el caso concreto de Jesús Nazareno de Candelaria, se cuenta con una pintura en la iglesia de San Francisco de la capital que según el historiador Miguel ílvarez puede corresponder el Nazareno de Candelaria, además existe un grabado de patente de cofradí­a de la primera mitad del Siglo XIX, que alude las conmemoraciones de otras advocaciones en que participaba su cofradí­a y actualmente se cuenta con una replica que sale en la procesión infantil de esta iglesia, haciendo también las visitas domiciliares.

En el Siglo XX, el inventó de la fotografí­a permitió la reproducción mecánica de la imagen de manera más rápida y económica, fue así­ como se realizó una primera toma de Jesús de Candelaria de las llamadas de aparato, es decir con su iconografí­a original, que rememoraba las antiguas pinturas del periodo de la dominación española, dicha toma fue realizada por el reconocido fotógrafo José Garcí­a Sánchez, quien era dueño del estudio La Exposición, el negativo de la misma se realizó sobre vidrio.

Esta fotografí­a podemos enlazarla como parte de una secuencia tomada bajo la misma técnica, también por Garcí­a Sánchez de la tradicional procesión de Jueves Santo localizada por el historiador Luis Luján Muñoz y publicada en su interesante obra Semana Santa tradicional de Guatemala.

Es muy probable que en el antiguo salón de reuniones de la Sociedad de Devotos de Jesús de Candelaria fuesen colocadas las fotografí­as de las procesiones de Jueves Santo, costumbre instituida en las cofradí­as de mayor abolengo citadino como testimonio de su trabajo realizado de manera cí­clica anual, patrimonio que se vio severamente afectado por los terremotos de 1917-18 y posteriormente en 1976.

En este orden de ideas recuerdo un viejo salón situado al fondo de la casa parroquial de la iglesia de Candelaria donde se realizaban las inscripciones para cargar en la procesión de Jueves Santo donde los devotos de dicha escultura podí­amos apreciar una interesante colección de fotografí­as de las procesiones de Jueves Santo, que fijaban de manera rápida la grandeza del culto al rey de mi barrio que producí­an un efecto de identidad con la escultura que cobra vida al relacionarla con el resto de la familia vecinos, la gente del barrio y la ciudad.

El siguiente paso fue dado en 1923 cuando se reprodujo la primera fotografí­a de ovalo de Jesús de Candelaria, que fue impresa a gran escala en volantes, turnos, novenas e impresa en tela como recuerdo de la inauguración de su capilla en febrero de 1926. El uso de dicha imagen se difundió posteriormente como fotografí­a emblemática del periódico el Nazareno, que era el órgano de información de la antigua Sociedad de Devotos de Jesús Nazareno de Candelaria, alcanzando de esta manera la reproducción mecánica de dicha imagen un peldaño superior en la reproducción de la devoción a dicha escultura que la puso al alcance de un público masivo.

El siguiente paso se dio en los turnos para cargar en la procesión del Jueves Santo de 1957, cuando por primera vez apareció una fotografí­a a colores de esta escultura, que fue enriquecida posteriormente en 1963 con el aparecimiento del primer cromo a colores de Jesús de Candelaria con motivo de la peregrinación que se realizó con dicha escultura a la Antigua Guatemala en conmemoración de su IV Centenario.

El publico fue sorprendido brillantemente cuando el cromo hecho miniatura de Jesús de Candelaria apareció en su versión de banco y negro en los turno para cargar en la procesión de peregrinación a la Antigua Guatemala, mientras la versión a colores apareció en los turnos para cargar el Jueves Santo.

En 1975 los devotos y el público en general fuimos gratamente sorprendidos cuando recibimos el Boletí­n Informativo, N º 4. Cristo Rey en donde se público buena parte de las fotografí­as existentes en el Salón del Señor brevemente explicadas, realizando un aporte positivo a la historia de las procesiones de mucha utilidad actualmente en la investigación, que dio lugar al florecimiento de nuevos formatos en otras entidades religiosas.

El paso del tiempo y el desarrollo de nuevas tecnologí­as han permitido la ampliación de las fotografí­as de Jesús Nazareno de Candelaria hasta alcanzar el formato de carteles de publicidad, respondiendo a nuevas formas de difusión de su devoción que alcanzan a un público cada vez más diverso y numeroso cuyo uso puede ser no necesariamente religioso pero que contribuye a la preservación y difusión del conocimiento de dicha escultura como parte fundamental del patrimonio nacional.