Aun cuando Jeffrey Wright ha ganado un premio Tony, un Emmy y un Globo de Oro y ha figurado en más de 35 películas como uno de los actores más versátiles de su generación, su nombre dista de ser de los más conocidos por el gran público. Lo cual no parece importarle demasiado.
Encarnar al pintor Jean-Michel Basquiat en la cinta biográfica de Julian Schnabel de 1996 dio pie a otras actuaciones memorables, como la de Colin Powell en «W», Muddy Waters en «Cadillac Records» y el operante Felix Leiter en «Casino Royale».
Y las habilidades dramáticas de este nativo de Washington llevaron a los realizadores de «Boardwalk Empire» de HBO a seleccionarlo para el papel del siniestro doctor Valentin Narcisse esta temporada.
Con su más filme reciente, «Los juegos del hambre: En llamas» («The Hunger Games: Catching Fire»), batiendo records en la taquilla mundial, el actor de 47 años sopesó las decisiones que ha tomado en su carrera en una entrevista reciente.
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AP: ¿Qué tal fue unirse al reparto establecido de «Los juegos del hambre»?
Wright: Fue más fácil para mí porque no tuve que asumir el riesgo de la primera. No tuve que lanzarme a la dura tarea de ganarme a esta base de admiradores tan apasionada. Tuve la oportunidad de entrar y disfrutar de su éxito. Pero también es un poco preocupante porque uno quiere llegar a una situación y añadirle sabor a la receta. Uno no quiere ser el tipo que le echó demasiada sal a este plato realmente maravilloso.
AP: Algunos creen que te han subestimado y subexpuesto. ¿Qué opinas al respecto?
Wright: No me importa que no sea necesariamente un nombre consagrado porque creo que mis personajes me han opacado. Ha sido adrede. Y no estoy esperando el reconocimiento. Pero los últimos 10 años más o menos le puse un freno a la actuación y acepté intencionalmente papeles más pequeños que no requerían que me fuera de casa por tres meses porque quería estar con mi hijo y mi hija (Elijah, de 12 años, y TK, de 8, con su esposa Carmen Ejogo). Los últimos dos años comencé a salir y trabajar un poco más.
AP: ¿Sientes que la gente te está redescubriendo a través de tu personaje en «Boardwalk Empire»?
Wright: Sí. Empezaron a escribir una de las historias más interesantes de la que he sido parte. Y entonces empezaron a hacerle ajustes a este loco para que encajara con lo que yo podía darle. Es increíble, y filmamos la mayor parte a cinco cuadras de mi casa en Brooklyn.
AP: ¿Qué pruebas enfrentas como un hombre afroamericano en Hollywood?
Wright: En realidad no me considero un hombre negro en Hollywood. Vivo en Brooklyn … y a propósito. Al nivel más básico, lo que un actor representa para la industria del cine es una inversión. Según el perfil de riesgo, un inversionista necesita 1.000 razones para comprometerse y una para no hacerlo. Eso significa que uno tiene que hacer más por su cuenta y que la maquinaria no necesariamente se moldeará a ti. La maquinaria rara vez aceptó mi código. Eso puede ser frustrante, pero uno tiene que estar consciente.
AP: De todos los personajes que has interpretado, ¿cuál se parece más a ti?
Wright: Probablemente, aunque ahora soy mayor y espero que esto no vaya a sonar pretencioso, Basquiat, porque yo también fui en un momento un chico salvaje en la ciudad que trataba de contar su historia … Considero a Basquiat un espíritu afín, que es parte de la razón por la que quise compartir algo de su historia con un público más amplio… aunque a Jay-Z le gusta decir que él es el nuevo Jean-Michel, estábamos contando esa historia hace 20 años. Pero me complace que él y otros que de otro modo no hubieran visto su trabajo lo estén haciendo ahora.