Jean-Jacques Milteau, virtuoso armonicista en Guatemala


Grecia Aguilera

El 23 de noviembre de 2008, la Alianza Francesa de Guatemala presentó un hermoso concierto de blues en el Teatro Dick Smith del IGA. En esta ocasión el músico invitado fue el virtuoso armonicista francés Jean-Jacques Milteau, junto a Manuel Galvin en la guitarra acústica y Jean-Michel Charbonnel, en el contrabajo eléctrico. El evento fue un verdadero éxito, ya que muy pocas veces se tiene la oportunidad en Guatemala de disfrutar de una admirable presentación en la que sobresale la armónica, un instrumento musical de viento que se originó en China, aproximadamente en el año 3,000 a.C. En sus inicios fue bautizada con el nombre de «sheng» que significa «voz sublime». Más adelante la armónica se convirtió por excelencia en el instrumento de la música espiritual estadounidense, más conocida como «Blues». Dentro de los paí­ses más famosos en construcción de armónicas están Alemania, Austria, España, China y Japón. El concierto de esa noche estuvo rodeado de una atmósfera sugestiva y vivaz, creada con gallardí­a por cada uno de los músicos, quienes demostraron sus capacidades para improvisar y fueron premiados con el aplauso del público conocedor de Guatemala. La improvisación musical simboliza libertad e identidad, no solamente para los músicos sino también para las personas en general. Lo principal en un armonicista es el tono, porque en él define su estilo, y el de J.J. Milteau es más que un estilo: es su propia esencia, espí­ritu y alma fusionados en el instrumento como si fuesen extensiones de su cuerpo, de su ser, de sus sentimientos y de sus emociones. Me sorprende asimismo la habilidad que posee para cambiar e intercambiar sus numerosas armónicas; es casi imposible darse cuenta cuando lo hace, ya que las tiene ocultas en diferentes partes de su vestimenta. Muy importante es hacer notar la interacción que los músicos mantuvieron con las personas asistentes al concierto; Jean-Jacques Milteau se impresionó mucho y entregó todo su sentir al darse cuenta de que el público presente estaba completamente sintonizado con su forma de tocar y de expresarse. Por ello tuvo un detalle muy especial, y fue cuando se retiró por un instante del micrófono y tocó la armónica sin amplificación, sintiéndose bienvenido y apreciado por la gente de Guatemala. Al terminar el concierto las personas asistentes demandaron con afán otra pieza, lo que también sorprendió al trí­o de J.J. Milteau, quienes comentaron agradecidos que prácticamente Guatemala es el primer paí­s en donde les solicitan otra pieza al terminar la presentación. La que obsequiaron se titula «Un mundo maravilloso» que por supuesto me hizo recordar al magní­fico Louis Armstrong. A esta melodí­a le escribí­ el siguiente poema: «Tristeza nostálgica/ suave melancolí­a/ deseo intenso/ de un mundo maravilloso/ ahora/ en este momento/ siempre./ Tristeza estrangulada/ en zarzales moribundos/ zarabanda, estruendo/ invención del agudo silencio/ siete trompetas/ en un solo sueño./ Pandora se esfuma/ entre nubes y bruma./ Tristeza y paraí­so/ matices de ensueños/ caracol de astros dormidos/ en dibujada alegrí­a/ por un mundo maravilloso/ ahora/ en este momento/ siempre.» Dentro de la discografí­a de J.J. Milteau, se encuentra el CD titulado «Bastille Blues», el cual trae un pequeño pero gran detalle, que nos demuestra que a Jean-Jacques Milteau le agrada compartir la música y descubrir nuevos talentos. Este detalle consiste en que al final del CD está grabada una pista musical, para que aquellos aficionados que deseen adentrarse en el mundo de la armónica, puedan probar sus habilidades e improvisar con su propio instrumento, que libera el alma del dolor y la tristeza.