La candidatura del reformista Mohamad Jatami a la elección presidencial iraní de junio favorecerá la participación del electorado, pronostican algunos analistas, que consideran que su victoria no está garantizada pese a la difícil situación que atraviesa el país.
Mohamad Jatami precedió en la jefatura del Estado, durante ocho años (1997-2005), al actual presidente ultraconservador Mahmud Ahmadinejad.
Ayer anunció su candidatura a los comicios del 12 de junio, mientras que su sucesor todavía no ha dicho si volverá a presentarse.
Según Gholam Reza Ghalandarian, director del diario conservador Qods, «cuanto más candidatos haya, mejor será, pues eso animará las elecciones.»
La candidatura provocará «un tsunami en materia de participación», dijo.
Hasta la fecha, además de Jatami, sólo el ex presidente reformador del Parlamento, Mehdi Karrubi, anunció su candidatura.
Dentro del sector conservador, nadie duda de que Ahmadinejad volverá a presentarse, como afirmó recientemente uno de sus principales asesores. Pero no pueden excluirse otras candidaturas, como la del alcalde de Teherán, Mohamad Baqer Qalibaf.
Jatamí dudó mucho tiempo antes de decidirse, sin ocultar su reticencia a enfrentarse nuevamente a los ataques de los conservadores.
Según Mohamad Soltanifar, un universitario y analista político moderado, el anuncio de que se presentará constituye «una conmoción después de toda la presión que hubo contra él y su forma de pensar».
El ex presidente sufrió virulentos ataques del líder de la prensa conservadora, Kayhan, quien lo considera demasiado complaciente con los occidentales.
Su tarea será mucho mas difícil si es elegido, pues tendrá que hacer frente no sólo a la hostilidad de los conservadores que dominan el Parlamento, sino a la del guía supremo, el ayatolá Ali Jamenei, quien manifestó su apoyo a la política de Ahmadinejad.
«Poca gente pensaba que se presentaría, teniendo en cuenta los desafíos que deberá enfrentar en el país», destacó Soltanifar. Este analista consideró que «ese gesto atraerá a la gente a las urnas, ya que los iraníes aman a los que son valientes y oprimidos».
Jatami podría beneficiarse de la situación difícil del país.
A nivel interno, la inflación, aunque ha bajado, seguía en enero justo bajo el 25%. A nivel internacional, las grandes potencias siguen presionando a Irán para que suspenda su polémico programa nuclear.
El ex presidente subrayó estos problemas, pues puede jactarse de que sus dos mandatos se caracterizaron por la mejoría de la situación económica y una relativa distensión con Occidente que atrajo numerosas inversiones.
Sin embargo, Mohamed Sadegh al Hosseini, un analista independiente, estima que la repetición de la elección triunfal e inesperada que lo llevó al poder en 1997 «no está garantizada».
«Las circunstancias internacionales y regionales han cambiado», destacó, explicando que «actualmente el mundo está más inclinado hacia lo militar que hacia el diálogo», aludiendo a la presencia de fuerzas norteamericanas en la región y a los conflictos en Irak, Afganistán y Oriente Medio.