El amistoso entre Japón y Argentina el viernes en Saitama (4:50 hora de Guatemala), en la periferia de Tokio, se presenta como un examen para los seleccionadores de ambos equipos, el italiano Alberto Zaccheroni con los asiáticos y Sergio «Checho» Batista con los albicelestes.
Batista que todavía no ha sido confirmado por la federación argentina como seleccionador, pero que todo indica que se quedará en el puesto, afronta su tercer test después de ganar a Irlanda en Dublín (1-0) y golear a España en Buenos Aires (4-1).
El «Checho», campeón mundial con Argentina como jugador en 1986, parece haber conseguido el consenso entre jugadores, periodistas y aficionados, y sólo un tropiezo muy sonado en tierras japonesas haría tambalearse su confirmación en el puesto.
«Trabajé para llegar a esta meta. Es mi deseo y busco quedarme porque es mi sueño desde que empecé. Las cosas están dándose como para quedarme, aunque luego no decido yo, sino otros», afirmó recientemente en una entrevista al diario Marca.
En el partido en Saitama, Batista contará con su equipo de gala, incluido su estrella Leo Messi, quien fue lesionado en septiembre por el checo Tomas Ujfalusi, del Atlético de Madrid, y ha tenido una recuperación récord que le hace estar en tierras asiáticas.
El «Checho» repite hasta la saciedad que el modelo de la nueva Argentina es España. La albiceleste quiere recuperar el estilo que siempre le caracterizó y del que se ha apropiado «la Roja» de Vicente del Bosque.
Argentina tiene un poder ofensivo, con Andrés D»Alessandro, Carlos Tévez, Leo Messi, Diego Milito y Gonzalo Higuaín, que podrá probarse en Saitama, con la fórmula que ha institucionalizado España y que defiende Batista: pelota al piso y posesión.
Batista podrá contar con la nueva sensación del equipo argentino, Javier Pastore, delantero del Palermo por el que empiezan a estar interesados los grandes de Europa.
Mayores problemas tendrá el seleccionador argentino en la defensa con las lesiones de Javier Zanetti y Walter Samuel.
En Japón, debutará como seleccionador el italiano Alberto Zaccheroni, ex entrenador del Milan, Inter y Juventus.
Zaccheroni, que se hizo con el cargo de forma sorpresiva, cuando se hablaba de los españoles Víctor Fernández y Gregorio Manzano como probables seleccionadores de Japón, apuesta por un sistema ofensivo al contrario que la mayoría de sus compatriotas.
El italiano no podrá contar para este partido con una de sus estrellas, el centrocampista de origen brasileño Marcus Tulio Tanaka, que se hizo famoso antes del Mundial, por lesionar a Didier Drogba, debido a molestias en su rodilla derecha.
Igual que Argentina y Batista apuestan por el estilo ofensivo que ha puesto de moda España, Japón también tiene el mismo objetivo. «Me gustaría que cultive un fútbol de ataque», señaló Hiromi Hara, director deportivo de la federación japonesa.
Pero Zaccheroni ya ha advertido que no se esperen revoluciones tácticas. «La gente en Japón tiene una impresión sobre mí de un técnico de ataque, pero siempre he tratado en mis equipos que haya un equilibrio entre todas las líneas», señaló el italiano.
En el equipo japonés destacan Keisuke Honda, centrocampista del CSKA de Moscú, Daisuke Matsui, del FK Tom Tomsk ruso, y el delantero Shinji Kagawa, del Borussia de Dortmund.
«Puede que sólo sea un amistoso para Argentina pero para nosotros será una preciosa e importante experiencia. En nuestro pensamiento está sólo ganar», dijo Honda, que marcó dos goles en el Mundial.
Argentina y Japón se han enfrentado en seis ocasiones entre 1992 y 2004 y en todas ellas se impuso la albiceleste, incluido un partido del Mundial de Francia-98 (1-0, con gol de Gabriel Batistuta).