Japón: Naoto Kan, nuevo ministro de Finanzas


El ministro japonés de Finanzas, Hirohisa Fujii, renunció por motivos de salud y fue sustituido por el viceprimer ministro Naoto Kan, anunció el miércoles el jefe del gobierno, Yukio Hatoyama, que pierde así­ al miembro más experimentado de su equipo en una coyuntura delicada.


Esta renuncia, la primera desde la llegada al poder de Hatoyama en septiembre, constituye un gran problema para el Primer ministro confrontado en las últimas semanas a una fuerte caí­da de su popularidad.

Hirohisa Fujii, de 77 años, habí­a sido hospitalizado el 28 de diciembre a raí­z de problemas de hipertensión, extenuado por la preparación del presupuesto de Estado para el ejercicio 2010-2011 que debe ser debatido en el Parlamento a partir del 18 de enero.

«El ministro de Finanzas Fujii está agotado. Un certificado médico indica que tiene dificultades para cumplir sus funciones oficiales de ministros. No tengo más opción que tomar en serio el diagnóstico médico», declaró Hatoyama.

«He pedido al viceprimer ministro Kan ejercer las funciones de ministro de Finanzas, y ha aceptado», agregó.

Unas horas antes de esta renuncia, Hatoyama habí­a señalado en forma pública que esperaba convencer a Fujii de que permaneciese en el puesto para afrontar el debate presupuestario en el Parlamento, el primero entre el nuevo gobierno de centro-izquierda y la oposición conservadora.

El nuevo ministro de Finanzas, Naoto Kan, de 63 años, estaba a cargo hasta el momento de la Oficina de Estrategia del Estado.

«Pienso que el viceprimer ministro Kan es perfectamente competente para este trabajo y no tengo ninguna inquietud», afirmó Hatoyama.

Apodado «el irritable Kan» a raí­z de su carácter, es uno de los fundadores del Partido Demócrata de Japón (PDJ) de Hatoyama.

Kan saltó a la primera plana en los años 90 como ministro de Salud, tras ser empujado por su administración a revelar su implicación en un escándalo de transfusión de sangre infectada con VIH.

En cuanto a Hirohisa Fujii, un ex alto funcionario del Tesoro que habí­a sido ministro de Finanzas en un efí­mero gobierno de izquierda a principios de la década del 90, habí­a sido elegido por Hatoyama a raí­z de su experiencia y sus conocimientos de los secretos del poder.

La presencia en el gobierno de este veterano tení­a como objetivo además tranquilizar a los inversores, ya que algunos de ellos miraban con desconfianza la llegada al poder de un equipo electo sobre la base de un programa muy marcado a la izquierda.

Pero si la partida de Fujii podrí­a provocar revuelo polí­tico, su influencia en los mercados deberí­a ser nula, estiman los analistas.

«No preveo ningún impacto en la economí­a japonesa en su conjunto», indicó en ese sentido el economista Yutaka Harada, del Instituto de investigación Daiwa.

La economí­a nipona, la segunda del mundo, acaba de salir a duras penas de una recesión que se prolongó de abril de 2008 a marzo de 2009, la más larga desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.