El nacionalista Taro Aso fue designado hoy por el Partido Liberal Demócrata (PLD, derecha) para el cargo de primer ministro, con la misión de obtener la victoria de esa fuerza política, en el poder desde hace 50 años, en las próximas elecciones legislativas.
Aso fue elegido a la presidencia del PLD tras obtener los votos de 351 de los 527 dirigentes del partido llamados a designar a su nuevo líder, tras la dimisión el pasado 1 de septiembre del primer ministro y presidente del PLD Yasuo Fukuda.
Aso se impuso ampliamente a los otros cuatro candidatos a la presidencia del PLD, que dirige Japón casi sin interrupción desde hace más de medio siglo.
El ex jefe de la diplomacia japonesa, de 68 años, tiene asegurada la investidura como primer ministro el miércoles por la Cámara de Diputados, donde le PLD es ampliamente mayoritario.
«Ahora estamos en la línea de partida, frente a nuevas dificultades. Mi deber es responder a las expectativas del pueblo», declaró Aso después de su elección ante los cuadros partidarios.
Aso centró su campaña en el refuerzo del peso político y militar de Japón, y en apostar por un plan de reactivación adoptado por su predecesor, para sostener a la economía japonesa amenazada por una recesión.
Aso prometió también revisar un plan de cobertura médica instaurado por Fukuda, que provocó una subida de los aportes que deben hacer las personas de la tercera edad. Esa medida, rechazada por un electorado japonés que está envejeciendo, hizo caer la popularidad de Fukuda.
Pero la misión principal de Aso será lograr una victoria del PLD en las próximas legislativas, donde deberá enfrentar al principal partido de la oposición, el Partido Demócrata de Japón (PDJ, centro).
El domingo, el PDJ reeligió a su jefe Ichiro Ozawa, un veterano de la política nipona, quien aseguró que el PLD ya no es «capaz de asumir el poder» y que su movimiento debe conquistarlo.
Las elecciones están previstas para septiembre de 2009, pero dirigentes del PLD quieren anticiparlas para aprovechar el estado de gracia que el electorado acordará al flamante primer ministro.
En el último mes, el PLD recuperó popularidad gracias a la campaña de los candidatos a la presidencia del partido y a la jefatura del gobierno.
Entre los otros aspirantes al cargo figuraban el ministro de Política Económica y Presupuestaria, Kaoru Yosano, que llegó en segundo lugar con 66 votos.
Yuriko Koike, ex ministra de Defensa y primera mujer que se lanzaba a la carrera de primer ministro, obtuvo 46 votos. El hijo del gobernador de Tokio, Nobotery Ishihara, y otro ex ministro de Defensa, Shigery Ishiba, obtuvieron respectivamente 37 y 25 votos.
Aso sostuvo que la competencia entre los cinco candidatos había concluido.
«Trabajaremos codo a codo», sostuvo.
Según la prensa japonesa, Aso podría contar con algunos de sus ex rivales para formar parte del gobierno, cuya composición anunciará el miércoles.
Según una encuesta de Yomiuri, el PLD obtiene el 43% de las intenciones de voto contra el 26% para el PDJ. El 59% de los japoneses prefieren a Aso como primer ministro y el 28% a Ozawa.
Taro Aso, designado hoy por el gobernante Partido Liberal Demócrata (PLD, derecha) como futuro primer ministro de Japón, es un personaje atípico: «halcón» en política exterior, aficionado a los «mangas», representó a su país en los JO de Montreal y vendió diamantes en Africa.
A los 68 años, Aso logró convertirse en presidente del PLD y así llegar a la jefatura del gobierno, cargo en el que será confirmado el miércoles por la Cámara de Diputados -donde su partido es mayoritario-, tras haberlo intentado en tres ocasiones.
La opinión pública ve en Aso la autoridad que no tenía Yasuo Fukuda, su predecesor, que renunció sorpresivamente el primero de septiembre.
De voz ronca y seductora de multitudes, Aso es más carismático a ojos de los adultos, para quienes la experiencia es esencial para dirigir la economía japonesa.
Según el ex ministro de Justicia nipón, Kunio Hatoyama, Aso será «el primer ministro más divertido de la historia» y su llegada al poder marcará el fin de un «Japón lento y deslucido».
Taso se ganó la reputación de «halcón» en política exterior cuando fue jefe de la diplomacia nipona entre 2005 y 2007, luego de ocupar varias carteras.
Aboga por mantener la alianza con Estados Unidos, reforzar el poderío militar de Japón y seguir firme frente a China, aunque reconoce que a Tokio y a Pekín «les conviene prosperar juntos».
Antiliberal en economía, defiende la reactivación mediante el gasto público.
Aso es un personaje curioso para muchos: hace un tiempo fue sorprendido por una cámara de televisión en un aeropuerto leyendo con avidez una historieta y aprovechó para reivindicar su pertenencia a la tribu de los «otaku», los jóvenes japoneses de físico esmirriado fanáticos de los «mangas» y la electrónica.
Prueba de ello, es que Taro Aso impulsó la creación del «Premio Internacional del Manga», para lo cual hizo campaña desde el techo de una camioneta en el extravagante barrio tokiota de Akihabara, templo del «high tech» y de las historietas.
Su gusto por el sarcasmo le hizo pasar malos momentos en varias ocasiones, como en 2007, cuando debió pedir disculpas luego de una broma sobre la enfermedad de Alzheimer, que fue poco apreciada en un país envejecido.
La reputación de Aso fue dañada durante cierto tiempo por acusaciones contra la empresa familiar de cemento que habría empleado a esclavos coreanos durante la ocupación japonesa de Corea (1910-1945).
Perteneciente a una dinastía de políticos que dio otros primeros ministros, como su abuelo Shigeru Yoshida (1946-1947 y 1948-1954) y su suegro Zenko Suzuki (1980-1982).
Su esposa es hija de un ex primer ministro y su esposa se casó con un miembro de la familia imperial.
No obstante, este pedigrí no le ha impedido probar el camino de la aventura en su juventud: estudió en Estados Unidos y Londres y fue repatriado por sus padres. A los 30 años se fue a Sierra Leona, donde trabajó dos años en el negocio de los diamantes.
Y en 1976, Taro Aso representó a Japón en los Juegos Olímpicos de Montreal, en la especialidad de tiro de pichón.