Váteres que ahorran agua, un sistema de aire acondicionado que utiliza nieve y plantas autóctonas y hasta una «casa con cero emisión de gases contaminantes» son las estrellas del centro de prensa de la Cumbre del G8 en Japón, ávido por mostrar al mundo su ahorro de energía.

El edificio «verde», situado en medio de las espectaculares montañas de Hokkaido, en el norte del país, fue diseñado para reducir las emisiones de dióxido de carbono y mostrar los avances tecnológicos de Japón para luchar contra el calentamiento del planeta, uno de los temas centrales de la Cumbre.
El centro, que costó 28 millones de dólares (casi 18 millones de euros) será desmantelado tras la Cumbre de los líderes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia, pero un 95% será reutilizado o reciclado.
«El calentamiento global es un desafío enorme para la humanidad. No tenemos tiempo que perder. Ahora es el momento para posicionarnos como una sociedad con bajas emisiones de dióxido de carbono», dijo el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda.
Fukuda fue recibido en el edificio por un robot humanoide fabricado por Honda Motor, bautizado Asimo.
«Bienvenido a la exposición sobre medio ambiente. Por favor, sígame», dijo el robot al primer ministro mientras lo escoltaba a saltitos, lo cual también obligó a Fukuda a marcar el paso.
Ubicado junto a un hotel cuya surrealista decoración incluye muñecos Pokemon gigantes, una aldea alemana, un carrusel y hasta un grupo de osos gigantes que bailan y cantan en inglés, el centro de prensa ostenta paredes cubiertas de plantas y placas de madera, así como paneles de energía solar.
Siete mil toneladas de nieve colocadas en el subsuelo alimentan el sistema de aire acondicionado. «Las plantas autóctonas sirven para enfriar el edificio y mejorar la eficacia del sistema de frío», explicó Mai Hamaguchi, una de las coordinadoras de la exhibición.
Globos terráqueos gigantescos construidos con pantallas digitales curvas oscilan cuando uno los toca, mostrando el proceso de calentamiento de la Tierra desde 1950 hasta el año 2100, cuando la temperatura subiría hasta 6ºC en relación a 1900.
En otro rincón, frente a un pequeña laguna artificial, una japonesa vestida con el tradicional kimono lleva a cabo la ceremonia del té e invita a los periodistas a relajarse un minuto.
«La simplicidad de la ceremonia y la conexión con la naturaleza es lo que necesitamos cuando pensamos en el cambio climático», sostiene Chikako Fujita, otra de las coordinadoras.
En los baños, inodoros hipermodernos ahorran hasta un 31% de agua en relación a un váter convencional, que gasta unos seis litros de agua cada vez que se tira la cadena.
Un complejo panel permite regular la temperatura de la taza, la presión y temperatura del agua del bidet incorporado, utilizar aire para el secado en vez de papel, lanzar desodorante de ambiente y regular la potencia del agua cuando se tira la cadena.
Los tímidos pueden pasar su mano por otro panel contiguo que activa una grabación del tirado de la cadena durante 23 segundos.
Japón, segunda economía mundial y gran importador de petróleo, comenzó a desarrollar tecnología para ahorrar energía en los años 70, tras los primeros dos shocks petroleros.
Desde entonces ha lanzado una campaña para ahorrar energía que ha desarrollado sobre todo automóviles híbridos, que utilizan tanto gasolina como electricidad.
Los periodistas pueden probar un coche híbrido de Toyota y otros ecológicos de Honda, Subaru, Suzuki y Mitsubishi instalados junto al centro de prensa, así como visitar la «casa con cero emisión de gases» contaminantes.
Japón, anfitrión del Protocolo de Kioto -primer tratado internacional de reducción de gases contaminantes, firmado en 1997- se comprometió antes de la Cumbre del G8 a reducir sus emisiones entre 60% y 80% para 2050 en relación al nivel actual. Pero no ha hecho ninguna promesa a mediano plazo, para 2020, como piden los países emergentes.