Japón anuncia medidas contra crisis


El club de los paí­ses más ricos del mundo, el G7, expresó hoy su inquietud ante la «volatilidad excesiva» de la divisa japonesa, que se ha fortalecido con la crisis, ante la que Tokio anunció una serie de medidas que no impidieron un nuevo colapso de la bolsa nipona.


El Nikkei finalizó la sesión de hoy en su nivel más bajo en 26 años y el yen siguió apenas inmutable en un nivel histórico.

El viernes la divisa japonesa habí­a alcanzado su récord en 13 años frente al dólar, muestra de su «volatilidad excesiva», indicaron hoy en un comunicado los ministros de Finanzas y bancos centrales del G7, del que forma parte Japón.

«Continuaremos vigilando atentamente los mercados y cooperando de una forma apropiada», afirmaron estos altos funcionarios del G7, integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Gran Bretaña.

Pero al margen de un tí­mido y efí­mero retroceso del yen, el mercado de cambios ignoró olí­mpicamente esta advertencia. Al igual que la bolsa de Tokio, que sufrió una nueva debacle pese a las medidas anunciadas por el primer ministro, Taro Aso.

Arrastrado por los valores bancarios, el í­ndice Nikkei cayó un 6,36%, hasta 7.162,90 puntos, su nivel más bajo desde octubre de 1982.

Los tres mayores bancos del paí­s –Mitsubishi UFJ, Mizuho y Sumitomo Mitsui– vieron sus acciones derrumbarse, debido en parte a un artí­culo publicado en el diario Nikkei que les atribuí­a la intención de aumentar su capital para elevar su rentabilidad, hundida por la crisis financiera.

Tras el cierre de la Bolsa, Mitsubishi UFJ, cuyos tí­tulos se desplomaron un 14,64%, confirmó que emitirí­a hasta 8.000 millones de euros de nuevas acciones. Los otros dos bancos desmintieron la información de prensa.

La noticia de Mitsubishi UFJ eclipsó el anuncio de Aso de elevar el techo para las inyecciones de capitales públicos en los grandes bancos en apuros, y de restricciones para las ventas en descubierto, una práctica acusada de acelerar la caí­da del mercado bursátil.

Las acciones de los grandes exportadores nipones, como Toyota, Sony y Panasonic, tampoco se mantuvieron a salvo de la corriente bajista.

Los inversores temen los efectos de un yen fuerte en los beneficios de las empresas. En este sentido, el comunicado del G7, juzgado superficial, no aplacó los temores.

La nota es «demasiado superficial para provocar una reacción», juzgó Kenichi Yumoto, del banco francés Société Générale en Tokio. Este analista sospecha que Japón, presidente de turno del G7, está detrás de esta iniciativa, pero que sólo arrancó un apoyo tibio y de mala gana de sus socios.

«Será difí­cil provocar una caí­da drástica del yen, sin tomar medidas radicales como una intervención», apuntó Yumoto.

El gobierno nipón habí­a tenido la costumbre en el pasado de vender masivamente yenes en el mercado de cambios cada vez que consideraba demasiado elevado el nivel de la divisa, con un «nivel de tolerancia» no superior a 100 yenes el dólar.

Pero esta práctica no se ha vuelto a repetir desde marzo de 2004. Y pese a que el dólar evolucionaba el lunes alrededor de los 93 yenes, la mayorí­a de los analistas juzga improbable una intervención, habida cuenta de la indignación que despertarí­a en Europa y Estados Unidos.