Tradicionalmente los refranes populares pintan de cuerpo entero la verdad del pensamiento de las sociedades. Aquel que me repitieron muchas veces mis abuelos que dice: “Satisfacción no pedida, acusación manifiesta” con eso de los anuncios previos a realizarse un programa televisivo gubernamental “De frente con el Presidente”, el mismo primer mandatario confirmó, al no desmentir el sentir popular, que el pequeño grupo que por lo general rodea a los conductores de los destinos de los países, les impide saber la verdad de lo que ocurre y por añadidura, vino a confirmar que sus asesores siguen buscando distractores al por mayor, con la intención de desvanecer el también generalizado criterio que sus promesas electorales no hay manera que se cumplan.
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Por ello, siguen imparables los shows, las carnavalescas ceremonias, los golpes de efecto, como las constantes actuaciones presidenciales y vicepresidenciales que, si bien es cierto distraen a la población, por más dinero que derrochen en los mismos no logran convencerla de que vamos por el tan anunciado buen camino para acabar con la impunidad, la injusticia, la miseria, el hambre y los pésimos servicios que obligatoriamente debiera prestar bien el Estado. Van mis deseos porque la intención del programa “Martes Gigante” que empezó el pasado 4 de junio, sea tan exitoso como el de “don Francisco” y no vaya a seguir los pasos de los tremendos fracasos que finalmente resultaron otras imitaciones “chavistas”, como la de Ríos Montt o de Colom, solo para citar un par de ejemplos.
Porque podrá sonar muy bonito desplegar la noticia a tambor batiente en medios de comunicación porque la señora Vicepresidenta se haya reunido con la señora Fiscal General para solicitar más apoyo en la persecución del contrabando y la evasión de tributos, verdadera causa por la que su recaudación siga cayendo en picada, ¿pero eso podrá convencer a nuestros paisanos del occidente del país de las buenas intenciones de la cúpula gubernamental, cuando ven todos los días vender a plena luz del día, al por mayor y menor, el combustible que de contrabando y por toneladas se expende con la complacencia, contubernio y en la misma cara de nuestras autoridades? No, descaros como este que no merman sino al contrario proliferan por todos lados, son los que no logran cambiar el desánimo, frustración y desencanto de los electores.
¿Tantos costosos asesores que rodean a nuestras autoridades sirven al país o solo a sus personales intereses?, ¿será que seguir acudiendo a la mentira, al engaño o al engatusamiento va a lograr ocultar la verdad? Claro que podré ser yo el equivocado, pero no creo que el derroche de millones de quetzales en cónclaves internacionales, como el que pomposamente se está celebrando en la Antigua Guatemala, vaya a convencer a nuestra población, mientras se sigue muriendo de hambre en el resto del país, porque finalmente sus resultados no traigan reales y positivos beneficios.