¿Y LOS OLVIDADOS, A QUIÉN LE IMPORTAN?


GLADYS_MONTERROSO

“A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre” Pío Baroja.

En el absurdo en el que vivimos nos damos golpes de pecho a conveniencia, ese es el negocio, lamento enormemente el caso Siekavizza, ¿Dónde está Cristina y sus hijos? Un dolor que corroe el alma de sus padres, a quienes respeto y admiro, pero; ¿y todas las mujeres y niños desaparecidos antes y después de Cristina y sus hijos? ¿Quién pregunta por ellos? ¿A quién le importan?

Gladys Monterroso
licgla@yahoo.es


Pareciera que a nadie, son los invisibles, los que vivos, desaparecidos, o muertos, no existen, más que como una estadística, o para sus seres más queridos, por ejemplo, conocí a una joven mujer, durante muchos años, en su lugar de trabajo, nunca tuve mayor contacto con ella, y no supe ni su nombre, un buen día desapareció junto a su hijo, sin sus pertenencias, simplemente se esfumó, nadie dijo nada, nadie hizo nada, de su familia no sé nada, su jefa comentó su desaparición, pero no sabe nada, se le ha preguntado cada tanto tiempo, y responde lo mismo, no sé nada, no he tenido contacto con su familia. Así ha transcurrido año y medio, y a nadie le importa, así como ellos, muchos más desaparecen diariamente, sin que nadie se moleste en denunciarlo, y como no son “casos paradigmáticos” la suciedad civil, si lo sabe, no se da por enterada, es muy recurrente en tiempos de “Paz” que desaparezcan hombres, mujeres y niños, sin que a nadie le importen, porque son los olvidados, los que no importan, porque no venden, y acá todo es negocio, el dolor, la muerte, son negocio, porque se lucra con ellos, desde el servicio fúnebre, hasta la cantidad de esquelas, dependiendo del status quo del muerto, o de la familia, se publicaran más, o menos esquelas, lo mismo sucede, con las muertes violentas, en primera plana irán los importantes, en noticias en breve los desechables, aquellos que solamente ocupan un espacio invisible en la vida, el mismo fenómeno encontramos en las desapariciones, es impresionante el número de personas que desaparecen diariamente, sin embargo, me decía una muy querida amiga, el apellido te abre o te cierra puertas, y nada más cercano a la realidad, en esta sociedad macondiana si es importante el apellido, o es estatus de una persona, aunque en teoría todos valemos lo mismo, en la práctica no es así, de nada sirve que se encuentre consagrado el “Principio de Igualdad” en la Constitución, si dependiendo de factores externos no somos medidos/as con la misma vara.
El caso Siekavizza, que es un ejemplo de los mercaderes del dolor, que se incrustan en donde más pueden hacerse notorios/as, estos oscuros personajes que gritan y señalan cuando, y donde les conviene, porque si un caso no tiene márquetin, no harán nada, sin tomar en cuenta que existen muchos casos en los que tanto las víctimas, como sus familiares necesitan apoyo, por eso converjo con quienes les llaman suciedad civil, porque han vendido el dolor de algunos, han vivido de él, y se han olvidado del de los demás, es por este hecho, entre otros, que no deberían ser tomados en cuenta.
Veamos: 1) El caso es importante si vende, 2) El apellido o el estatus cuentan para algunos medios de comunicación, 3) La familia o las víctimas importan poco, lo importante es lo mediático que pueda ser el caso, 4) Quienes se han acostumbrado a vivir del dolor tienen olfato para identificar qué caso le puede proporcionar más beneficios, óigase más ayuda, más promoción, más viajes, y otros.
En la jungla en la que vivimos, el dolor se ha convertido en un objeto de consumo, pero como todo objeto, es clasista. Triste ironía de la vida, mientras unos lloran, otros se enriquecen del llanto, y muchos más pasan inadvertidos, esos son los invisibles, los que han estado y estarán siempre a la sombra de los demás, EL PROBLEMA NO ES LA SOMBRA, EL PROBLEMA ES QUE HAYA MÁS SOMBRA QUE ÁRBOLES.