¿Y la promesa de combatir la corrupción?


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Quisiera borrar de mi mente la sospecha que se ha ido generalizando en la población porque el lanzamiento gubernamental de la despenalización de la droga haya sido con el propósito de restarle importancia a las quejas derivadas de la implantación de nuevos impuestos, la ausencia de logros inmediatos, como de echar al olvido su promesa de combatir la corrupción todavía imperante y cada vez más preocupante por cierto.

Francisco Cáceres Barrios
fracaceres@lahora.com.gt


Sabido es por todos los guatemaltecos que la Semana Santa ha sido otro valioso instrumento estratégico para provocar amnesia colectiva, por lo que se  me ocurrió escribir sobre el tema para que el lunes 9 de abril, no vayamos a quitar el dedo de ese renglón.

No hace mucho, declararon al Diario La Hora los diputados Santiago Nájera, Presidente de la Comisión de Probidad y José Gándara, integrante de la Comisión de Puntos Constitucionales que hasta ese momento no les habían entregado “oficialmente” el paquete de leyes propuesto por el Ejecutivo para combatir la corrupción, cuando ilusamente los gobernados habíamos creído que iban a ser tratados, discutidos y aprobados con la misma premura que lo hicieron con las leyes decretando impuestos. Algo todavía más decepcionante fue habernos enterado, a través de lo informado en la página 3, de la edición del mismo diario del 28 de marzo 2012, que el Organismo Legislativo no contaba con los suficientes “recursos económicos” para generar debates en relación a dichas leyes. ¿Estimado lector  habrá usted leído antes semejante cinismo?

No, definitivamente nuestros políticos siguen cayendo en el mismo error de pretender vernos cara de lo que no somos. Tampoco tienen derecho para pretender seguirnos tomando el pelo, pues ha quedado a la vista el otorgamiento de contratos multimillonarios a favor de diputados del partido oficial o que la repartición de fertilizantes (método tradicional ampliamente conocido por su asquerosa politiquería) para que su concesión se oriente hacia privilegiadas alcaldías del partido ganador de las últimas elecciones. En pocas palabras: ¿vamos a seguir observando las mismas prácticas del embuste o el tradicional engaño hacia el electorado?

También no hace mucho, me refería a la imperiosa necesidad de unir esfuerzos entre pueblo y gobierno para reconstruir el desastroso estado en que se encuentra el país pero, eso por lógica conlleva terminar de una vez por todas con tanto contrato de compraventa, de productos y servicios, que no sean asignados dentro de los términos racionales, como  de beneficio colectivo. Para muestra, basta el botón de pretender hacer creer que para darle el mantenimiento debido a los jardines del Palacio Nacional de la Cultura vaya a ser necesario erogar en lo que resta del año Q3.4 millones, es decir, más de Q12 mil diarios.  No don Otto, no doña Roxana, por favor acepten la reiterada sugerencia: concéntrense en borrar la pésima imagen que del gobierno tenemos grabada mentalmente los  guatemaltecos, combatiendo eficazmente la corrupción.