En caso que el futuro Presidente de Guatemala y la Vicepresidente hayan sido estudiantes de establecimientos públicos, entonces comprenderán en toda su dimensión la necesidad de dirigir la educación bajo un concepto de beneficio público; es decir, dirigida a satisfacer las necesidades de la mayoría de la población escolar.
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Debe devolvérsele al Ministerio de Educación la credibilidad, seriedad, formalidad y efectividad que ha perdido con el paso de administraciones ignorantes del proceso educativo, con el nombramiento de profesionales CAPACES en la materia, que sepan, por supuesto, qué es lo que van a hacer y cómo; de lo contrario seguirá el proceso degenerativo que se manifiesta en una indisciplina administrativa que ha llevado a la práctica de la anarquía a varios centros educativos privados y oficiales en todo el país, al ignorar la legislación educativa existente.
El eterno problema de los colegios que funcionan sin la autorización correspondiente, no han entregado títulos ni diplomas a los graduandos desde hace más de diez años, imparten docencia con personas que no tienen la calidad necesaria, cobran cuotas exorbitantes para el acto de seminario y mucho más caras para el acto de graduación, en fin… hay toda una gama de problemas a resolver.
Pero ¿quién puede hacerlo si no conoce el ambiente que va a dirigir?
También es cierto que la sola posesión del título no hace a las personas capaces para resolver problemas, por lo tanto, es menester seleccionar a las personas que tendrán la responsabilidad de conducir el destino administrativo del ministerio de Educación; a la vez, se debe ser muy cauto en la disposición de un nuevo cuerpo de supervisión educativa, ya que durante los últimos 30 años, esta sección del Ministerio se dedica al aspecto administrativo y no le dieron importancia a la supervisión pedagógica. Es decir, se dedican a trámites administrativos, pero jamás llegan al aula a supervisar métodos, técnicas, didácticas y evaluaciones pedagógicas.
La educación merece ser atendida en el contexto real de su importancia, que deje ya de ser la cenicienta de la actividad del Estado; LA EDUCACIí“N PARA EL TRABAJO tiene un lugar primordial en las acciones a realizar. NO estoy pidiendo milagros inmediatos, pero si insto a las nuevas autoridades educativas a que asuman el reto de iniciar el mejor proyecto educativo que puedan hacer en sus vidas: LA NUEVA POLíTICA EDUCATIVA DEL PAíS.
Oj Alá que las nuevas autoridades educativas tengan la suficiente dosis de humildad para entender y comprender que NO LO SABEN TODO y que NO LO PUEDEN TODO solo por el hecho de detentar el poder por cuatro años. MANDAR y ORDENAR para que los subalternos vean, sepan y conozcan quién es el jefe, para obtener reconocimiento, respeto y miedo, no tiene sentido en educación. Se debe tener visión integral del aspecto humano, administrativo y educativo para ser MINISTRO DE EDUCACIí“N.