Iván versus Goliat


Eugenio_Fernandez

La semana pasada el presidente de la República Otto Pérez Molina y el jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala –CICIG–, Iván Velásquez, sostuvieron una reunión, en la cual salieron a relucir dos temas. El primero fue en relación a las reformas de la Ley de Amparos y el segundo en relación a las aduanas del país.

Eugenio R. Fernández
picandopiedragt@gmail.com


Al salir de la reunión con el Presidente, el Comisionado manifestó: “Estábamos examinando todo lo relacionado con el problema de aduanas, y de qué manera la Comisión puede contribuir en las investigaciones acerca de la corrupción que tanto se ha mencionado a través de los medios de comunicación”.

Es claro que el mensaje que ha salido del propio gobierno de “descontrol” y corrupción en las aduanas del país, para tratar de justificar su intervención; le han abierto las puertas al Comisionado para poner a disposición del Estado las habilidades y competencias de la CICIG.  Aquí se puede aplicar el dicho de que el pez por su propia boca muere.

Busqué en todos los medios para ver que había dicho el Presidente de la reunión y no encontré nada. Ni siquiera la página del gobierno hizo un comentario de parte del Presidente. Solamente informó lo que el Comisionado había planteado en relación en cómo la CICIG puede contribuir en las investigaciones acerca de la corrupción en aduanas.

En mis adentros me imaginé que la reacción del Presidente a dicho planteamiento habría sido: “¿qué parte de lo que dije en septiembre cuando declaré que la CICIG no debía abrir nuevos casos en Guatemala, no entendió señor Comisionado?”

Lo digo porque mi impresión ha sido que no se quiere resolver el tema de las aduanas, simplemente se está disputando el botín de las aduanas entre lobos de la misma loma. Si el presidente quisiera solucionar el problema, efectivamente hubiera citado al Comisionado, a la Fiscal General Paz y Paz y al Ministro de Gobernación para crear una fuerza de tarea conjunta y atacar el problema de raíz. No la bufonería de la intervención de la SAT. 

Las aduanas son la “joya de la corona” para los corruptos.   No se requiere de  llenar licitaciones, esconder sobre precios, ver partidas presupuestarias, entrar a Guatecompras, etc.   Aduanas por el contrario es algo por lo que se paga en “cash” contante y sonante.  No hay papelería, no hay documentos, solo hay que voltear a ver al otro lado y ya. El pisto se genera espontáneamente.

La defraudación aduanera es el epicentro de la corrupción en el Estado de Guatemala. Aquí se conjugan los funcionarios corruptos, los políticos corruptos, los empresarios corruptos, las mafias y el narcotráfico, que conforman el crimen organizado y los aparatos clandestinos de seguridad, que son requeridos para mantener la defraudación aduanera en el país. 

No sé si la pieza que acaba de mover el Comisionado es un acto ingenuo o una herramienta de cálculo que le permita medir el estado de las cosas aquí. Su perfil me hace creer que fue una jugada magistral de su parte, si es alguien que viene a este país a cumplir con su misión y el mandato de la CICIG.

Es indispensable poner fin a estos grupos que manejan cual titiriteros a los más altos funcionarios públicos, como superintendentes, intendentes, jueces, magistrados, auxiliares fiscales, etc, etc, etc. Que son los mismos que intentan controlar las Comisiones de Postulación, para garantizar la impunidad de sus operaciones.

Si es cierto que la CICIG va a intervenir en el tema de las aduanas, el Comisionado tiene que estar preparado para todo. Aquí en Guatemala la gente no se anda con cuentos, sino que les pregunte a sus antecesores. En lo particular me gustaría ver que la CICIG lo haga, aunque sería una lucha como la de David contra Goliat.