¿Sube, sube, sube y ahora qué?


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Constante y permanentemente a nivel nacional, las amas de casa, los pequeños y medianos empresarios comprueban que numerosos productos alimenticios, así como los derivados del petróleo aumentan su precio.
En el occidente del país el cartón de huevos cambió su precio de Q17 a Q30, precio que ya predominaba en el resto del mercado nacional.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


Los concentrados también subieron en alrededor de 20%, la harina, tanto dura como suave, subió en un 22% y al preguntar los periodistas cuál es el motivo del incremento en los precios de los huevos, los representantes de las empresas productoras dicen que por fin han podido reajustar el precio porque actualmente no tienen que competir con el huevo proveniente de México que era el que se vendía un 80% más barato que el huevo producido en Guatemala.

En cuanto al concentrado, la explicación que se da es que en el mercado internacional los insumos aumentaron de precio debido al cambio climático. De la harina también se justifica su aumento con el mismo argumento. Lo que no se dice es que en nuestro país las empresas de las familias Gutiérrez Mayorga y Bosch Gutiérrez, son las principales productoras de huevo, concentrados, harina y carne de pollo, personas que año con año han multiplicado su patrimonio, lo que les ha permitido hacer multi-inversiones en el país y en el extranjero como consecuencia de sus múltiples utilidades, su influencia en el actual gobierno como en el de Óscar Berger los hace intocables y el actual Ministro de Economía, Sergio de la Torre no mueve un dedo que pueda cuestionar los aumentos señalados, por el contrario no va a fomentar las importaciones, ni la producción de los pequeños y medianos empresarios para que exista una adecuada competencia en la producción de huevos, carne de pollo, concentrados y harinas.

En cuanto a los derivados de petróleo se evidencia la falta de agilidad de las autoridades y la falta de deseo político de actuar en un momento dado. Para evitar las exageradas alzas en las gasolinas y diesel, debe temporalmente subsidiarlas con las regalías del petróleo que se exporta o con una rebaja al Impuesto de Distribución de Derivados de Petróleo en Guatemala.

Por qué el actual gobierno no se pone la mano en la conciencia y reajusta la bonificación salarial, la escala de salarios públicos y el cambio de salario mínimo privado, no como una mejora sino como un ajuste que permita que la gran mayoría de los guatemaltecos, especialmente la clase media, no vean deteriorada su situación económica y a orillados a incrementar la pobreza y la extrema pobreza donde Guatemala sobresale.

El argumento que el mercado internacional en los precios nos afecta no puede ser rechazado, pero tampoco puede ignorarse que a la mano de obra guatemalteca, productora de la mayor parte de los insumos de la canasta básica no se le reajusta en su poder adquisitivo. Los subsidios deben de realizarse de manera urgente y oportuna y no solo pensar en el incremento de la riqueza de la supercúpula económica del país.

Guatemala debe abrir sin pago de impuestos, ni restricciones de otra naturaleza, el mercado de huevos, de pollo, de concentrados, de harina y de esa forma estimular la libre competencia, la oferta y la demanda, logrando la oferta y precios que en el occidente del país habían logrado quienes importan pollo, huevos y otros productos alimenticios.

Estamos a poco más de 90 días que concluya el primer año de gobierno y la clase media ha sido golpeada por la reforma impositiva y todos los días por la falta de oferta y precios justos en la canasta alimenticia.
¡Guatemala es primero!