El jefe de los Guardianes de la Revolución iraní, el general Mohammad Ali Jafari, predijo la «destrucción» de Israel por el Hezbolá libanés, aunque el estado hebreo consideró que esas amenazas no significaban ninguna novedad en la «agenda extremista» de Teherán.
«En un futuro próximo, asistiremos a la destrucción del microbio canceroso de Israel por las potentes manos de los combatientes del Hezbolá» libanés, afirmó el general Jafari, que dirige el ejército ideológico del régimen iraní, informó hoy la agencia iraní Fars.
Ali Jafari incluyó esas amenazas en un mensaje de «condolencias por el martirio de Imad Mughnieh», dirigido al jefe del Hezbolá chiita Hassan Nasralá.
Mughnieh, jefe de operativos armados del Hezbolá, murió el 12 de febrero en un atentado con coche bomba en Damasco.
«El martirio de ese combatiente querido y devoto reforzará sin lugar a dudas la determinación de todos los musulmanes revolucionarios, en particular los que combaten (…) al régimen sionista», agregó.
Según el general Jafari, en los territorios libanés y palestino se «formarán cientos y miles de Imad».
Imad Mughnieh era buscado desde hacía unos 20 años por Interpol, Estados Unidos e Israel por una serie de atentados y secuestros, incluyendo los cometidos en Buenos Aires en 1992 contra la embajada israelí (29 muertos) y en 1994 contra la mutual judía AMIA (85 muertos).
La semana pasada, el ministro sirio de Relaciones Exteriores, Walid Muallem, declaró que en breve su país presentará «pruebas tangibles» sobre los autores del asesinato de Imad Mughnieh, sin acusar a nadie en particular.
El Hezbolá e Irán acusaron a Israel, que desmintió estar involucrado en ese hecho.
Israel consideró que las amenazas del general Jafari no eran novedosas.
«Israel no tiene ilusión alguna sobre las intenciones reales del régimen de Teherán y sobre su agenda extremista», sostuvo Mark Regev, portavoz del primer ministro Ehud Olmert, interrogado al respecto.
Otro portavoz gubernamental señaló que «semejantes afirmaciones no merecen una reacción de Israel».
Israel es el enemigo acérrimo de la República Islámica desde la revolución iraní de 1979, que derrocó al régimen del Shah.
Durante el funeral de Mughnieh, el 14 de febrero, en un suburbio del sur de Beirut al cual asistió el canciller iraní, Manuchehr Mottaki, Hassan Nasralá declaró una «guerra abierta» a Israel.
«Ustedes asesinaron fuera de su territorio, ustedes desbordaron las fronteras», sostuvo ante decenas de miles de partidarios, amenazando implícitamente a los israelíes con represalias fuera de su territorio.
El domingo pasado, el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, indicó que el Hezbolá libanés podría atacar a Israel con la ayuda de Siria, otro aliado del Hezbolá, e Irán.
El Estado hebreo toma muy en serio las amenazas del Hezbolá. Puso su ejército en estado de alerta, sobre todo en la frontera norte, con Líbano, instó a sus ciudadanos en el extranjero a tomar precauciones excepcionales y reforzó la seguridad de sus representaciones diplomáticas.
El guía supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, y el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, enviaron mensajes de condolencias al jefe del Hezbolá después de la muerte de Mughnieh.
Mark Regev
portavoz