Israel interceptó hoy un barco libanés cargado con ayuda humanitaria destinada a Gaza y lo condujo hacia el puerto de Ashdod (sur), anunció el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak.
«Hace poco, un pequeño barco iba del puerto (libanés) de Trípoli con periodistas y todo tipo de material a bordo, en violación del bloqueo marítimo que hemos instaurado, e intentó entrar en aguas de Gaza», dijo Barak a la radio pública israelí.
«En un primer momento, la tripulación entendió que le prohibíamos dirigirse hacia Gaza y entonces puso rumbo a El Arish (Egipto). Y de allí, en aguas territoriales egipcias, intentó nuevamente infiltrarse en las aguas de Gaza. Entonces, la marina israelí lo interceptó y ahora lo lleva hacia el puerto de Ashdod», indicó Barak.
El «barco de la fraternidad» transportaba toneladas de medicamentos, productos alimentarios, juguetes, ropa, detergentes, colchones y bolsas de sangre donadas por ONGs libanesas y palestinas, según los organizadores del viaje. El barco de bandera togolesa pertenece a un palestino.
Entre la delegación de ocho personas a bordo se encontraba el ex arzobispo greco-católico de Jerusalén, monseñor Hilarion Capucci, quien abandonó la ciudad en los años 70 tras haber sido encarcelado en Israel por apoyar a la Organización de Liberación Palestina (OLP).
El ejército israelí entró en contacto por radio con la tripulación el miércoles para informarles sobre la prohibición de acercarse a la costa de la franja de Gaza, sometida a un bloqueo israelí, y el barco cambió de rumbo.
Hoy por la mañana volvió a dirigirse hacia el territorio palestino, según un comunicado del ejército israelí.
El mando militar sospecha que el barco quisiera introducir armas en Gaza.
Una horas antes, uno de los organizadores del viaje, Maan Bachur, aseguró que el ejército había disparado sobre el barco, algo que Israel negó.
El primer ministro libanés, Fouad Siniora, se puso en contacto con varios dirigentes árabes e internacionales «para advertirles contra cualquier ataque contra el barco por parte de Israel», según un comunicado.
En Damasco, el ministerio sirio de Relaciones Exteriores denunció un «acto de piratería» y «responsabiliza enteramente a Israel de la seguridad del barco, del equipaje y de todos los viajeros».