Islandia, uno de los países más afectados por la crisis financiera, subió hoy seos puntos porcentuales a 18% sus tasas de interés y anunció haber pedido ayuda al Banco Central Europeo (BCE) y a la Reserva Federal estadounidense (Fed), tras obtener un préstamo del FMI.
«El Banco Central ha enviado un pedido al BCE, la Fed y los bancos nórdicos el viernes» (pasado)», declaró el primer ministro islandés Geir Haarde en rueda de prensa en Helsinki.
Haarde dijo que todavía no recibió una respuesta.
El sector financiero islandés, que llegó a representar diez veces el Producto Interior Bruto (PIB), se hundió por la crisis financiera internacional, obligando al gobierno a principios de mes a nacionalizar los tres principales bancos del país.
La semana pasada, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció la concesión de un préstamo de 2.100 millones de dólares (1.600 millones de euros) a Reikiavik, pero Haarde dijo que el país necesitaría otros 4 mil millones de dólares suplementarios para «los cuatro o cinco próximos años».
Para ello, Islandia ya ha contactado con los bancos centrales de Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia, el BCE y la Fed. Además, sigue negociando un préstamo con Rusia.
Precisamente una de las condiciones del FMI para conceder su crédito era que Islandia elevara su tasa principal de interés al 18%.
Por ello, el banco central islandés elevó hoy en seis puntos porcentuales su principal tasa, para colocarla en el 18%, la más alta de Europa.
Este anuncio se produce menos de dos semanas después de la decisión del Banco central de reducir su tasa en 3,5 puntos a 12%.
El banco decidió elevar la tasa de interés después de que, según estadísticas oficiales, la inflación alcanzara un nivel récord en octubre, al 15,9% interanual, tras el 14% de septiembre.
La otra condición del FMI era estabilizar la divisa islandesa, la corona, que se depreció alrededor de un 40% desde el comienzo del año, lo que encarecía mucho las importaciones.
El instituto monetario dijo que el hundimiento de los tres principales bancos del país -Kaupthing, Landsbanki y Glitnir-, así como «las duras condiciones exteriores» que siguieron su descalabro, habían «paralizado» el mercado de divisas en Islandia.
La combinación de una alta inflación y una moneda devaluada eran un peligro para el acceso de los 320 mil islandeses a los bienes de consumo, en su mayoría importados.
Por otro lado, el asegurador Coface redujo hoy la notación de Islandia de «A1» a «A2», a causa de la crisis financiera.