«Contradice los esfuerzos de numerosas personas en el mundo para fomentar la tolerancia, la comprensión y el respeto entre las religiones».
(Bam Ki -moon. Secretario General de la ONU.)
En la víspera del noveno aniversario del atentado terrorista contra el Centro Mundial del Comercio, ocurrido el 11 septiembre 2001, en la ciudad de Nueva York, y el fin del Ramadán mes sagrado de los musulmanes, la decisión planeada del Pastor protestante estadounidense Terry Jones de quemar cientos de ejemplares del Corán, prevista para ejecutarse mañana sábado, ha despertado indignación mundial particularmente en el mundo musulmán, pero también entre líderes de otras religiones y destacados políticos. Jones es un religioso integrista fanático, jefe de una diminuta iglesia en Gainesville, Florida, denominada Dove World Outreach Center que cuenta con apenas 50 seguidores, pero su plan ha provocado reacción global de rechazo y es ampliamente condenado por la comunidad internacional.
El Vaticano, las Naciones Unidas, la Casa Blanca y la Unión Europea se han sumado a la ola de protestas por el plan anticipado del señor Jones, quien es también autor del libro «El Islam es el diablo». El Vaticano se ha pronunciado en contra de tal iniciativa calificándola de «ultraje a un libro considerado sagrado», un gesto «grave y escandaloso». También el presidente Barak Obama condenó los planes de Jones; en reciente entrevista en la cadena estadounidense ABC; Obama ha advertido que si se sigue adelante con el plan, se podría poner en peligro a las tropas estadounidenses y desencadenar una grave ola de violencia en Afganistán y Pakistán. Según el diario El País (España), las manifestaciones y protestas ante la posible profanación del libro sagrado islámico, se multiplican desde Indonesia el país musulmán más poblado del mundo, hasta Egipto. Hace pocos días, millares de personas manifestaron su indignación frente a la embajada estadounidense en Yakarta, Indonesia y amenazaron con nuevas acciones si se produce la profanación anunciada.
Los planes del citado fanático religioso, advierten signos claros de xenofobia e intolerancia que merecen una condena categórica como ya está ocurriendo. No es casual que líderes de todas las denominaciones religiosas, personalidades mundiales y políticos destacados de todo el planeta, estén condenando la pretendida intención de este desquiciado pastor estadounidense, precisamente porque esa acción planeada, viola elementales libertades y derechos humanos, además, evoca actos de barbarie como la inquisición y el fascismo que la humanidad entera impugna y repudia. Si el acto anunciado se llega a consumar, estará abriendo la puerta a nuevas y peligrosas confrontaciones religiosas y políticas que pueden derivar en actos violentos selectivos, masivos e indiscriminados, así como alimentar el odio y la intolerancia. La libertad de conciencia que es una decisión de cada persona, hay que defenderla, pero sin aceptar abusos ni fanatismos, sean integristas o fundamentalistas. Mucho cuidado con las acciones de estos fanáticos religiosos.
P.S. Mañana se cumple el 20 aniversario de la ejecución extrajudicial de Mirna Mack Chang, querida y recordada compañera y amiga, a quien los militares y políticos intolerantes prematuramente le arrebataron la vida. La lucha y el compromiso social de Mirna siguen vigentes. A su familia, amigos y colegas de AVANCSO mi renovado aprecio y solidaridad.