El robo de celulares es un fenómeno que a diario causa traumas a miles de personas, quitando la paz a una población que vive esperando el día que le roben el celular. Niños que solo de eso hablan y familias que han perdido a seres queridos deben ser nuestro mejor motivo para actuar. ¿Hemos hecho lo suficiente para cambiar esa realidad? ¿Estamos satisfechos con lo que tenemos al día de hoy?
pmarroquin@lahora.com.gt
Las organizaciones civiles insisten que un registro de usuario en donde consten todos los datos del dueño de una línea es necesario para erradicar las extorsiones y las telefónicas esgrimen que el mismo se alimentará de testaferros o con documentación falsa y que no servirá ni para combatir las extorsiones ni disminuir el robo.
Por increíble que sea debemos de ser realistas y entender que tras lo visto con la Ley de Telecomunicaciones pasará lo que las telefónicas deseen. El Registro de los IMEI más una legislación que tipifique como delito el flasheo de un celular (alterarle su IMEI), la venta o comercialización de un teléfono flasheado así como la utilización y portación de un aparato alterado, pueden ser el comienzo a algo que históricamente ha quedado en el tintero.
Si a eso le sumamos que en las cárceles las autoridades, junto con las telefónicas, puedan implementar bloqueadores de señal que no permitan la realización de llamadas desde centros de detención, también podemos pensar en una disminución de las extorsiones mientras encuentran otras maneras de delinquir, que necesitarán a su vez otras maneras de prevenir y enfrentar.
Entiendo que a veces la naturaleza humana nos hace rechazar algunas alternativas que no nos satisfacen en un 100% y menos, cuando se siente que se está a merced de un poderoso grupo que ha podido hacer más para cambiar la realidad. Pero por mal acuerdo que pueda parecer, es mejor por ahora procurar que se instaure el registro de los IMEI y que, además, se tipifique todo lo que tenga que ver con el flasheo para que sirva como un disuasivo.
Es una realidad incuestionable que el mayor ingreso de las empresas de telefonía está en las líneas prepago y venta de tiempo de aire, pero por ello es que el presente es un momento importante porque durante años alguna solución al problema se ha quedado estancada sin muchas expectativas a futuro. Que ahora se proponga algo más que combatir el flasheo, un filtro adicional, creo que vale la pena aprovecharlo por el bien del país.
Un registro de IMEI bien alimentado, es decir, desde el momento en que se importe un aparato puede ayudarnos a que solo se activen, por parte de las empresas, los teléfonos que estén registrados; un teléfono robado, con IMEI alterado, no se podría dar de alta y si quien activa o porta un celular flashado puede ir a la cárcel, entonces ya estamos hablando de mejores disuasivos.
Esta puede parecer que no es la mejor solución, que se puede hacer más y es un punto válido. Pero aceptando la realidad, es decir, que siendo las empresas un factor tan importante en el mundo político porque juegan un papel vital en las elecciones, es un arreglo aceptable por ahora. Lo que nos compete como ciudadanos es ser parte del proceso, denunciar, vigilar que el registro se alimente como se debe y dejar de comprar celulares robados que incentivan la cadena de robo.
Si las telefónicas, el Gobierno y el Congreso logran trabajar de la mano como ya lo hicieron para las modificaciones a la Ley de Telecomunicaciones, seguro que estaremos muy próximos a materializar las primeras soluciones que, además, pueden ayudar a mejorar las percepciones de seguridad de un Gobierno que ofreció ésta como su mejor oferta y hasta ahora está en deuda con la población.
De tal cuenta que estamos ante un momento histórico porque aunque pueda parecer a medias, tenemos alguna posibilidad de cambiar una realidad que ha permanecido intacta durante muchos años. No hemos hecho suficiente para enfrentar este mal y seguir así, es moral, social y legalmente, inaceptable.