La Agenda Internacional, la Agenda Mundial teóricamente deriva de la dinámica de interacción y sumatoria de intereses políticos en el Sistema Internacional (anárquico e interrelacionado) -en la autopista de las relaciones internacionales. La armonización y contraposición de políticas exteriores, como en un sistema nuclear, genera mecanismos diplomáticos tales como: convenios, acuerdos, tratados, protocolos, adendum, obviamente normados por el Derecho Internacional y que buscan recomponer el sistema.
En Geopolítica se manifiesta un fenómeno interesante, el ámbito de influencia, espacio geográfico en el cual el Hegemón busca imponer una agenda en lo que he denominado Estado pivote (capacidad de doblar y desdoblar sin mayor incidencia). Obviamente que la agenda del Hegemón varia no solamente en función de sus propios intereses, sino también en función de los intereses estratégicos de cada región.
En otra columna habré de referirme, con mayor precisión, sobre la búsqueda y conservación de hegemonía, así como de los pesos específicos de los Estados en el Sistema.
En los últimos tiempos hemos visto cómo el tema de Irán (Estado Teocrático fundamentalista shii, incluido con Cuba, Corea del Norte, Bielorrusia, Myanmar y Zimbabue en la lista de los llamados Ejes del Mal por parte del Departamento de Estado de los Estados Unidos) y su programa de enriquecimiento de uranio han acaparado la agenda mediática de los más connotados medios de comunicación que, en algunos casos, tienden a satanizarlo sin mayores fundamentos.
Irán hasta el momento ha jugado un papel de pivote en el conflicto del Medio Oriente, su rol se limita a los señalamientos constantes por parte de los Estados Unidos de financiar a las facciones islámicas de Hizbulla, Hamas y la Yihad Islámica que operan a lo interno de Israel y de financiar y apoyar facciones chiítas dentro de territorio iraquí.
Es necesario tener presente que entre Irán e Irak existen abismales diferencias: teológica, política, económica y militarmente, con un gobierno de unidad de Ayatolas y con profundos vínculos con Siria y Líbano no es precisamente un «piece of cake».
Considero que el aporte más importante esta tarde en esta columna, es el de que usted, amable lector, se responda con los elementos citados a estas y otras interrogantes: ¿Irán tiene el derecho a enriquecer y centrifugar, poseer energía atómica? ¿O es que por el hecho de ser una nación islámica no tendría tal derecho?
Irán posee una muy poco despreciable reserva de crudo que se aproxima a los 89.7 millones de barriles, un ejercito de medio millón de efectivos más unas reservas estimadas en 350 mil hombres. Desde hace varios años ha venido desarrollando en 16 centros nucleares en su territorio, con el argumento de búsqueda de otras fuentes energéticas y anticipándose según ellos, al fin de las reservas totales de crudo previstas por los mas optimistas para el año 2080.
Los ex presidentes iraníes, el moderado Khatami, el Conservador Rashfanyani hasta el ultra conservador actual presidente Ahmadineyad, han sido claros al afirmar que no permitirán ningún tipo de presión ni chantaje por parte de ningún Estado, incluidos Estados Unidos y Francia (remítase a las declaraciones del Canciller francés del día lunes)
Ante este nada alentador panorama conviene recordar que Irán como signatario del Tratado para la No proliferación de Armas Nucleares tiene todo el derecho para enriquecer uranio, siempre y cuando sea con fines pacíficos, esto es sin lugar a dudas el centro de la crisis. Al Baredei -último premio Nobel de la Paz por su trabajo en la AIEA- considera que al momento la nación de los Ayatolas no ha dado una señal en ese sentido. Considere adicionalmente que cuando del Consejo de Seguridad y de sus resoluciones se trata, queda en evidencia que otros Estados en la región han venido incumpliendo una serie de resoluciones y adicionalmente no han suscrito el Tratado, mucho menos ha declarado arsenal nuclear, lo que hace suponer que posee esas armas.
No pretendo asumir posiciones, lo que intento en todo caso es que se dimensione cómo paulatinamente Irán pasará de pivote a actor y empezará a generar, ampliar y defender su ámbito de influencia en el Sistema, esperemos que bajo el amparo del Derecho Internacional. El entretelón continúa siendo el energético y el económico; ojo, la Agenda Internacional está jugando con fuego.