Irlanda se centra en el plan de ajuste


Un manifestante se encuentra fuera de la puerta principal de la oficina del Primer Ministro irlandés en Dublí­n, Irlanda. TOPSHOTS FOTO AFP / Peter Muhly

El primer ministro irlandés Brian Cowen, cuestionado incluso dentro de su propia coalición, trataba de convencer este martes a sus opositores de que dejaran de lado sus diferencias para aprobar el duro plan de ajuste previo al rescate financiero internacional.


Debilitado por el estallido de la coalición gubernamental, Cowen debí­a someterse este martes por la tarde a la sesión semanal de preguntas en el parlamento que promete ser animada. Además, el pequeño partido nacionalista Sinn Féin (cuatro diputados) presentó una moción de censura.

El primer ministro anunció la noche del lunes que aceptaba convocar elecciones anticipadas como pedí­a el Partido Verde, uno de sus socios clave en el gobierno. Pero esperará a que se aprueben el presupuesto para 2011 y el nuevo plan de ajuste cuatrienal a principios del año que viene.

Estos dos delicados ejercicios para sanear las cuentas públicas condicionan la puesta en marcha de un plan de rescate internacional cuyos detalles se están negociando con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El plan de ajuste fue discutido este martes en consejo de ministros antes de su publicación el miércoles.

El presupuesto será presentado el 7 de diciembre, pero sólo las medidas secundarias serán votadas en ese momento, por lo que la adopción definitiva no se producirá hasta enero como muy pronto. Las elecciones por tanto no deberí­an celebrarse hasta febrero o marzo.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, consideró este martes «esencial» en la radio pública irlandesa RTE la aprobación del presupuesto y del plan de ajuste que busca llevar el déficit público irlandés del 32% del Producto Interior Bruto (PIB) esperado este año al 3% en 2014.

«Su adopción debe producirse «lo más rápidamente posible porque cada dí­a que pasa aumenta la incertidumbre», dijo en referencia al descenso del euro y de las bolsas europeas debido a los temores de contagio.

«Lo que está en juego es el futuro de nuestra moneda única», declaró por su parte el ministro alemán de Economí­a, Wolfgang Schí¤uble.

Brian Cowen pidió una reacción nacional para tratar de aglutinar a la coalición, cuando dos diputados independientes cruciales para la mayorí­a gubernamental anunciaron su retirada y varios miembros de su partido, el Fianna Fáil, pidieron su dimisión.

«Las ratas abandonan el barco», escribió el Irish Daily Mail. «Brian Cowen está ciego al aferrarse al poder supuestamente por «interés nacional» cuando todos los que le rodean quieren que se vaya», subraya el Irish Examiner.

«Si no podemos (adoptar el presupuesto), no habrá ayuda» internacional, advirtió sin embargo el ministro de Transportes, Noel Dempsey.

Cowen no lo tendrá fácil para convencer a la oposición de la necesidad del plan de rigor. Un portavoz de Fine Gael, el principal partido de oposición, reiteró el martes su llamamiento a una dimisión inmediata del gobierno. «Â¿Para qué preparar un plan cuatrienal si no van a estar aquí­ para aplicarlo?», se preguntó James Reilly.

La oposición está alentada por la impopularidad récord del gobierno y la ira de la población irlandesa. Los electores denuncian «la humillación» que representa, según ellos, la petición de ayuda internacional para solucionar los problemas internos y la dureza de las nuevas medidas de ajuste que se les vienen encima.

Los 4,3 millones de irlandeses ya han tenido que hacer muchos esfuerzos. Tras una disminución de los subsidios por desempleo y por hijos e importantes supresiones de empleos públicos, el nuevo plan de rigor quiere ir todaví­a más lejos y reducir incluso el sueldo mí­nimo.