¿Renuncias de Presidente y Vicepresidente?


Raul_Molina

Si se reformara la Constitución de Guatemala, habría que introducir el artículo revocatorio, como en Venezuela, que permite destituir a los mandatarios cuando el pueblo no los aguanta más. La espera es de dos años, lo que significaría llegar al 15 de enero de 2014. La fecha podría ser anticipada, para devolver alguna esperanza a nuestros cuatro sufridos pueblos –garífuna, ladino, maya y xinca. A raíz de los hechos violentos en San José Nacahuil, la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG) pidió el 10 de septiembre la destitución de Mauricio López como Ministro de Gobernación. Al no tomar acción, Otto Pérez, avaló sus acciones y tenemos como resultado los lamentables hechos en Santa Cruz Barillas.

Raúl Molina


Mauricio López ha demostrado ampliamente, desde el primer momento en el cargo, que lo único que sabe hacer es aplicar violencia contra los indefensos y tolerar la violencia de los poderosos. La violencia del Estado ha teñido de sangre la geografía del país –Huehuetenango, Totonicapán, Jalapa, San Juan Sacatepéquez– mientras que la violencia criminal de los entes privados se sigue ensañando con nuestra población y, en muchas ocasiones, intenta la eliminación física de los líderes del movimiento social. Se ha tratado un estado de casi ocupación militar/policíaca en Santa Cruz Barillas, para proteger los intereses de una hidroeléctrica, con la cauda ya de varias personas muertas. La población está cada vez más enardecida, con justa razón, mientras que López sigue jugando con sus helicópteros, avioncitos y tanquecitos. Es tiempo de que ante tanta irresponsabilidad deje su cargo.

Si Otto Pérez despidió a su Ministro de Relaciones Exteriores por despreciar a los pueblos indígenas, con mayor razón  tendría que hacerlo con su Ministro de Gobernación, que reprime a dichos pueblos. La verdad es que Pérez no gobierna, al punto que Jorge Ramos le preguntara en entrevista de TV dónde está la “mano dura” contra la inseguridad y la violencia. O, decimos nosotros, la “mano dura” para defender los verdaderos intereses de las y los guatemaltecos. Se atrevió a decir que en la ciudad capital han disminuido los homicidios y actos de violencia; pero curiosamente el número de muertes en el país ha subido del promedio de 16 al de 18 asesinatos diarios. Y la violencia del Estado, alentada y autorizada por él, ha causado la muerte de muchos líderes comunitarios. Ciertamente, la “mano dura” contra los criminales no existe; al contrario, la principal política exterior de este gobierno es la despenalización de las drogas, justamente para no tener que enfrentarse a los carteles. La “mano dura” sí está presente contra el movimiento social, al cual se le persigue, jurídicamente, y se le elimina, criminalmente, a veces por agentes del Estado y otras por sicarios extraídos de las fuerzas armadas y de seguridad.  Al no tocar a López, Pérez asume sus políticas y actos como propios.

Pero también la Vicepresidenta, con su visible riqueza, llamó la atención del periodista Jorge Ramos, quien cuestionó recientemente al presidente Pérez si no debía ella poner en claro el origen de sus múltiples millones de dólares. Se dice, entre otras cosas, que el viajecito reciente de la comitiva presidencial a Nueva York costó más de $ 30,000, en parte porque se utilizó un avión privado propiedad de una empresa de la Vicepresidenta. Es vox populi en Guatemala que ella lo maneja todo en el país, desde el Presidente, que hace todo lo que ella le susurra al oído, hasta todas las contrataciones, aduanas, ayudas y toda otra transacción. Un viejo adagio afirma que “cuando el río truena es porque piedras lleva”. Es tiempo de que una autoridad competente determine si esto es verídico o no; pero, mientras tanto, su renuncia sería recibida con aplausos por una población que está harta de la corrupción de sus políticos.

Lo que necesitamos, definitivamente, es gobernantes que defiendan nuestro derecho como nación al desarrollo y el derecho de nuestros migrantes a recibir un trato humanitario. En el discurso de Pérez ante la Asamblea General de la ONU, de 2039 palabras, la palabra migración o migrante aparece CERO veces. No contamos para el presidente Pérez los generadores de 4,500 millones de dólares anuales, lo cual explica que, por primera vez en 10 años, el Presidente de Guatemala no se haya preocupado de tener un diálogo directo con las organizaciones guatemaltecas de migrantes en Nueva York, durante su fugaz visita.  En la ONU le preocupó la impunidad en Siria; pero no en Guatemala. No sabemos a quién representa un presidente que no responde a las necesidades y reclamos de los pueblos indígenas de nuestro país (más del 70% de la población), que no hace nada por el desarrollo (con los enormes niveles de pobreza y marginación que afectan a la mitad de la población) y que ignora a 2.0 millones de migrantes. ¿Artículo revocatorio?