Irán y la UE abordan el tema nuclear


Expectativa. En Bruselas se realizó una manifestación contra la cumbre en donde se discutirá un nuevo tratado.

Al menos tres escenarios diferentes se pueden plantear al final de la cumbre de la Unión Europea que se abre hoy en Bruselas para buscar un nuevo tratado que reemplace al paralizado proyecto de Constitución europea.


En el más optimista de los casos, un acuerdo total entre los 27 como espera la canciller alemana íngela Merkel, sólo quedará redactar el nuevo tratado «reformador», un trabajo esencialmente jurí­dico a cargo de una Conferencia Intergubernamental (CIG) que comenzarí­a en julio y podrí­a concluir sus tareas a fines de 2007.

Luego, el nuevo tratado serí­a sometido a ratificación en todos los paí­ses miembros con el objetivo de que entre en vigor para las elecciones europeas de junio de 2009.

Pero el proceso de ratificación puede durar un año completo y su éxito está estrechamente vinculado a la decisión de los Estados miembros de someter el texto a ratificación parlamentaria o a referéndum.

En ese sentido, algunos no tiene elección, como Irlanda, que obligatoriamente deberá pasar por un referéndum.

Gran Bretaña, Holanda y Dinamarca no descartan organizar una consulta según el contenido del tratado final. Otros paí­ses como Polonia, Eslovaquia o República Checa aún no se definieron al respecto.

En Francia, el presidente Nicolas Sarkozy ya descartó la posibilidad de un nuevo referéndum.

Un segundo escenario es un acuerdo parcial en el que los 27 podrí­an, vistas las objeciones de británicos, polacos y holandeses, llegar a un compromiso sobre varios puntos claves de un nuevo tratado dejando abiertas ciertas cuestiones, como la Carta de Derechos Fundamentales.

En este caso, los lí­deres europeos podrí­an decidir organizar una CIG, pero esta conferencia deberí­a ser «más intensa» para tener posibilidades de terminar a fines de 2007, plazo imperativo para que el tratado sea ratificado a tiempo y pueda entrar en vigor a mediados de 2009.

El tercer y último escensario, que nadie quiere imaginar siquiera, es el de un fracaso de la cumbre. «Sólo hay un plan A», dijo el martes el presidente de la Comisióm Europea, José Manuel Durao Barroso, pidiendo un esfuerzo de parte de todos para poner fin a la crisis abierta tras el «no» de franceses y holandeses a la Constitución en 2005.

Pero si ese esfuerzo no es suficiente, algo es seguro: no habrá Conferencia Intergubernamental y la cuestión del nuevo tratado no volverá a ser tratada por mucho tiempo.

Algunos dicen incluso que los 27 no se recuperarán de un nuevo fracaso, que «volverá más lenta la acción europea en todos los aspectos», según Durao Barroso.

Otros, menos trágicos, recuerdan que en los últimos 18 meses la UE ha logrado tomar decisiones importantes sin nuevo tratado, como lo demostró el acuerdo sobre los objetivos de lucha contra el recalentamiento climático alcanzado en marzo pasado.