El presidente iraní Mahmud Ahmadinejad reiteró hoy que su país no abandonará sus actividades nucleares sensibles, luego de que las seis grandes potencias coincidieron en ponerse de acuerdo sobre nuevas sanciones contra Irán.
«La nación iraní domina el ciclo de la combustión nuclear y no retrocederá», declaró el presidente en una manifestación en la provincia de Yazd (centro).
Las seis grandes potencias involucradas en la cuestión nuclear iraní se pusieron de acuerdo ayer en pedir nuevas sanciones contra Irán debido a que este país se negó a suspender sus actividades nucleares sensibles, garantizando así la adopción de una resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, quizás la semana próxima.
«No crean que ustedes bloquearán el camino que sigue la nación iraní con esas reuniones y esos concilios», agregó Ahmadinejad, quien ayer había negado toda legitimidad a las decisiones del Consejo de Seguridad.
El religioso iraní encargado del sermón de la plegaria de hoy, el ayatolá Mohamad Emami Kashani, se hizo eco de las declaraciones del jefe del Estado, al afirmar que «aunque ustedes adopten diez resoluciones, eso no molestará a nuestro país».
Los embajadores de Rusia, Vitaly Churkin, y de Gran Bretaña, Emyr Jones Parry, anunciaron ayer un acuerdo de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia) y Alemania sobre un nuevo proyecto de resolución.
Será la tercera vez que el Consejo de Seguridad exija a Irán que suspenda su enriquecimiento de uranio, un procedimiento que permite obtener tanto el combustible para una central nuclear como la materia prima de una bomba atómica.
La última resolución (1737), adoptada el 23 de diciembre, después del fracaso de la 1696, adoptada el 31 de julio, había dado 60 días a Irán para someterse a esa exigencia, pero infructuosamente.
La novedad es un embargo sobre las compras de armas procedentes de Irán, y un llamado a los Estados miembros a «mostrarse vigilantes y prudentes» en el suministro de armamentos.
El texto amplía la lista de entidades y personalidades vinculadas a los programas nuclear o balístico iraníes objeto de restricciones financieras y comerciales, así como la de las personalidades cuyos desplazamientos al extranjero son sometidos a vigilancia.
Numerosas entidades y personalidades adicionales dependen del cuerpo de elite de los Guardianes de la Revolución (pasdarans), el ejército ideológico del régimen que entre otras cosas supervisa el programa balístico iraní y el arsenal de misiles de alcance medio de tipo Shahab 3.
El nuevo texto fue entregado a los diez miembros no permanentes del Consejo de Seguridad y podría ser sometido a votación a partir del miércoles próximo.
No caben dudas sobre su adopción, ya que sólo los miembros permanentes disponen del derecho de veto.
El presidente iraní pidió oficialmente participar en la sesión del Consejo de Seguridad durante la votación. La misión iraní ante la ONU transmitió esta solicitud al presidente del Consejo de Seguridad este mes, el embajador de Sudáfrica, Dumisani Kumalo.
El reglamento del Consejo de Seguridad permite a los representantes de un país no miembro pero directamente involucrado por un proyecto de resolución, participar en la sesión y hacer uso de la palabra, sin derecho de voto.
El embajador de Irán en Brasil, Seyed Jafar Hashemi, afirmó ayer a senadores locales en Brasilia que su gobierno está interesado en participar en sociedades a nivel energético e invertir en gasoductos en este país y otras naciones sudamericanas, según fuentes oficiales.
De acuerdo con la noticiosa Agencia Senado, Hashemi se reunió con integrantes de la Comisión de Ciencia, Tecnología, Innovación, Comunicaciones e Informática de esa instancia legislativa local para abordar la posible cooperación científica entre Brasil e Irán a nivel energético.
En el encuentro Hashemi le dijo al titular de la comisión, Wellington Salgado, y otros dos legisladores que Irán está interesado «en invertir en gasoductos en Brasil y en otros países de América del Sur».
Esto fue transmitido por el diplomático luego que uno de los legisladores preguntara sobre la posibilidad de que Irán participe en una sociedad para construir el denominado «Gasoducto del Norte-Sur» que transportará gas desde Venezuela para Argentina y Brasil y que tiene un costo estimado de unos 20 mil millones de dólares.
En ese sentido, Hashemi les recordó a los brasileños que Irán es el segundo mayor abastecedor de gas para el continente europeo.
También, indicó que su país tiene interés en desarrollar las investigaciones a nivel de energía nuclear, para utilizarlas con fines pacíficos y como fuente alternativa teniendo en cuenta que el petróleo es una fuente no renovable. Sobre el punto dijo que las críticas de Estados Unidos buscan «politizar» el tema.